Expocoruña acogerá este domingo, al mediodía, la asamblea en la que los comerciantes coruñeses quieren demostrar que están unidos para afrontar una crisis en la que no se sienten respaldados. Lo hacen ahora como preludio de las elecciones municipales y para que se les tenga en cuenta. El presidente de la Federación de Comercio de A Coruña, Miguel Agromayor, indicó que las cifras respaldan la pérdida de peso del sector, ya que se ha pasado de los 7.000 comercios en el año 2.000 a los 3.500 actuales, que ocupan a unos 6.000 trabajadores.
Agromayor espera un nuevo retroceso de aquí al mes de febrero y frente al calificativo de pesimista que le adjudicó en su día el alcalde, Javier Losada, matizó que él se cree «realista» cuando augura más despidos, teniendo en cuenta el coste que supone este tipo de establecimientos para unos empresarios que son autónomos. Aunque reconoce que no ha sido la ciudad la zona más afectada por la recesión económica, explicó que aquí lo que se ha notado es una «crisis subjetiva o psicológica».
Con la reunión del domingo, que matizaron que pretenden que no se entienda como una huelga, lo que pretenden es dejar claro su rechazo a medidas como las numerosas obras de ensanchamiento de aceras, la implantación del carril bus o los setos de Matogrande. Entienden que los dirigentes municipales no ayudan nada al sector con este tipo de políticas, que consideraron desacertadas en el tiempo. «Parece que hay una mano negra para impedir que nuestros clientes puedan encontrar aparcamiento, lo que hace que finalmente desistan y se vayan a otras zonas», indicó el presidente de la Federación de Comercio de A Coruña.
«Yo no digo que se quiera favorecer a las grandes superficies, pero este tipo de actuaciones son como pequeñas faltas en un campo de fútbol, que van sumando, y al final el cliente se cansa de dar vueltas», comentó. Agromayor reclamó un mayor apoyo para el pequeño comercio. «Todos sabemos cómo están quedando las ciudades», indicó, aunque matizó que considera que los procesos son cíclicos y espera que se vuelva a recuperar el sector.
«Por nosotros no lo harían»
Por otra parte, Agromayor, ligado al mundo de la mueblería, quiso dejar claro que respalda la llegada de la multinacional sueca del mueble a la ciudad, pero con un cierto resquemor por el distinto trato que ha recibido Ikea respecto a los otros comerciantes. «Desde la federación admitimos el libre comercio y la competitividad, prefiero que Ikea esté aquí y no en Santiago, supone un centro de atención», apostilló, aunque también reconoció que supone un gran competidor.
Sin embargo, resumió con un lacónico «para nosotros no lo harían» la rapidez que se consiguió en las obras para ejecutar los accesos de la rotonda a ese nuevo negocio y las jornadas de los obreros: «Allí se trabajaba de noche y de día» para tener todo listo para la apertura, ocurrida el pasado julio.