La acusada de alentar a su hijo para que no fuese con el padre alega que ella y el menor viven un calvario
A CORUÑA CIUDAD
La mujer, que se enfrenta a dos años de cárcel, dijo que el niño se prendía a su pierna para no ir con el ex marido.
24 sep 2010 . Actualizado a las 11:47 h.Su ex marido pide que sea condenada a dos años de prisión porque en el 2008 no le dejó ver a su hijo. Pero ella lo niega. No solo afirma que siempre llevó al menor al punto de encuentro cuando le correspondía y era el padre quien faltaba muchas veces. Aparte de eso, dijo estar sorprendida de que el ex marido emprendiese acciones legales contra ella por incumplimiento de régimen de visitas cuando el año pasado presentó una impugnación de paternidad -sospecha que el niño no es suyo.
El fiscal insistió durante el juicio celebrado ayer en el Juzgado de lo Penal número 4 que la procesada llegó a provocar llantos en el menor para que no fuese con su progenitor.
Los hechos ya se venían arrastrando desde que la procesada emprendiera, en el 2004, los trámites para separarse del que era su marido y ahora denunciante. Según la acusación particular que defiende los intereses del denunciante, ejercida por la letrada experta en familia Cristina Martínez, nada más producirse la ruptura matrimonial la procesada incumplió el régimen de visitas que impuso el juzgado de familia, que como medidas provisionales ordenaba a la madre entregar al hijo de ambos dos domingos al mes durante dos horas, de cinco a siete de la tarde. Pero ni eso. Los incumplimientos se sucedieron. «Ni siquiera hacía caso a los continuos requerimientos judiciales que le fueron enviando a lo largo de estos últimos años», afirma.
El juzgado de familia, a pesar de la situación, fue ampliando con el tiempo el régimen de visitas. De dos horas cada 14 días a siete; y así en adelante. Pero nada. Todo seguía igual. La mujer continuaba quedándose en casa cuando estaba obligada a llevar al menor a un punto de encuentro en A Coruña, según el fiscal. El juez decretó incluso que fuesen los psicólogos quienes actuasen como intermediarios entre padre y madre a la hora de que el menor pase del cuidado de uno a otro sin que los padres tengan que verse la cara.
La acusación pública insistió en que la procesada llegaba incluso a «alentar los gritos y llantos en el niño con la finalidad de preconstituir así la excusa para no realizar la entrega», diciendo que era el menor el que no quería ir con el padre. La mujer recordó ayer que esa situación los mantiene a ella y al crío en «un calvario». Y que ante esa situación, que el niño llegaba a agarrarse a su pierna para no ir con el padre, «hay que buscar una solución», y evitar por todos los medios someter al menor a lo que calificó de «maltrato psicológico».