La falta de dinero frena a la UDC

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

La Universidad coruñesa deja de percibir anualmente 35 millones de euros en comparación con la de Santiago

09 sep 2010 . Actualizado a las 21:16 h.

Entre 35 y 40 millones de euros al año es la cantidad que deja de percibir la Universidade da Coruña (UDC) si se compara lo que ingresa esta institución por alumno y lo que recibe su homóloga compostelana de la Xunta. Si se suman los últimos ejercicios incluidos en el plan de financiación universitaria 2005-2010, la deuda podría llegar a los 200 millones, según apuntó ayer el vicerrector de Estratexia e Planificación Económica, Ángel Fernández, que espera que la negociación del nuevo documento presupuestario logre acabar con estas diferencias.

«Por razones históricas, la UDC nunca ha tenido una financiación adecuada a sus características. Al principio, la excusa era porque tenía menos alumnos y no tenía el peso que tiene ahora, pero ya en el último plan de financiación se buscó un principio de convergencia que no se consiguió en absoluto», apuntó. En este sentido, recordó la situación atípica que se da en Galicia con respecto al resto de comunidades autónomas españolas, «donde se tiende a favorecer a las universidades politécnicas, porque suelen ser las más caras -la UDC tiene el 46% de carreras politécnicas de Galicia-, y también a las que son más nuevas (la universidad coruñesa solo tiene 20 años de vida). La complutense de Madrid y la central de Barcelona son las universidades que menos reciben porque ya están consolidadas, y se destina más a las nuevas».

Toda esta falta de apoyo se traduce en que la institución académica coruñesa sufre un déficit histórico en financiación, dotación de personal, investigación e infraestructuras, «lo que le impide poder competir y también colaborar en igualdad de condiciones, porque no se puede colaborar con otras universidades cuando no se parte desde un mismo nivel», reflexionó Ángel Fernández. La paralización del parque tecnológico, el proyecto estrella de la UDC, ha sido la prueba más palpable de que la situación no puede mantenerse por más tiempo. De hecho, había previsto ampliar varios centros, construir uno específico para el sector textil y otro para investigar en la atención a la tercera edad y todo se ha pospuesto para más adelante.

También entraba en los planes de la UDC construir un pabellón polideportivo en Ferrol, el único campus gallego que no cuenta con dotaciones deportivas, pero tampoco se podrá hacer por el momento; al igual que comenzar a convertir el viejo acuartelamiento Sánchez Aguilera en una residencia pública para los alumnos ferrolanos, un proyecto que se pensaba iniciar con fondos propios de la universidad coruñesa para luego conseguir el respaldo de la Xunta, pero que también tendrá que esperar a tiempos mejores. En este sentido, Ángel Fernández también quiso recordar el gran déficit que sufre la UDC en este tipo de instalaciones, ya que es la única universidad de España que no dispone de una residencia pública para sus alumnos, mientras que las otras dos instituciones académicas gallegas cuentan con 1.700 plazas.

A pesar de todo esto, y gracias a una política de contención del gasto, la Universidade da Coruña ha sabido aprovechar los recursos que tenía y, sin endeudarse, ha hecho un gran esfuerzo para adaptar todas las facultades a las nuevas exigencias del plan Bolonia, levantar una nuevo edificio anexo a Camiños e Informática o ampliar algunos de los centros del parque tecnológico que ya tenía en marcha. «Llevamos varios años haciendo un gran esfuerzo de austeridad, y lo que no se puede es usar esta prudencia en nuestra contra, porque si no se estaría dando el mensaje contrario», destacó Fernández.

Reunión

Desde la Consellería de Educación no quisieron entrar a valorar ayer las informaciones sobre las diferencias presupuestarias entre universidades que plantea el nuevo plan de financiación. Solamente recordaron que el próximo día 20 de septiembre hay una reunión de la comisión que redacta el documento, para debatir el panel de indicadores que regula la parte variable del reparto de fondos de las universidades.