Los primeros clientes que hoy cruzarán las puertas de Ikea llevan 48 horas conviviendo en una original acampada, «que ya se ha convertido en una experiencia inolvidable»
20 jul 2010 . Actualizado a las 11:49 h.A las doce de la noche del domingo aparecía en Ikea el cliente número 20, y el último que hoy recibirá un cheque-regalo de 200 euros por encontrarse entre la veintena de personas que serán las primeras en cruzar las puertas de la nueva tienda que la empresa noruega abre hoy (a las ocho de la mañana para autoridades) en la Grela.
Muchos de los que forman este nuevo club de los veinte confesaban que habían pasado mucho frío durante la noche, pero también agradecían la atención prestada por el personal de Ikea, y aseguraban «que se ha convertido en una experiencia inolvidable. Nos han traído el desayuno, la merienda, nos ponen música, y cada hora podemos ir al baño. Han sido superatentos», explicaba ayer una joven de O Temple, que junto al cheque-regalo de su hermano y al de su marido recibirá un total de 600 euros para invertir en la mudanza de su casa. «Todavía no tengo decidido qué voy a comprar, me han dejado un catálogo y estuve mirando. Lo que tengo claro es que mañana no voy a comprar nada. Cogeré el cheque y me iré a casa a dormir».
En un principio, esos también eran los planes de Xabier Graña, el primer cliente que entrará hoy en Ikea, aunque confesó que «seguro que empezas a ver cousas e xa mercas algo». Este vigilante del Museo de Belas Artes aprovecha unos días libres para comprar varios muebles. El resultado ha sido bueno, «porque o pasas ben e fas algo», aunque reconoció que tiene muchas ganas de volver a casa para estar con sus dos hijos.
Quejas
Entre los que se tendrán que conformar con un regalo de 50 euros están Carlos Márquez y Sergeis Versjolijs, dos cuñados de Pontevedra y Santiago, que aterrizaron ayer por la mañana en Ikea. Se lamentaban de no haber entrado en el club de los 200 euros, aunque juntarán sus 50 con los de sus parejas, «y ya son 100 para cada casa».
Pero también hubo quejas. Varias personas aseguraron que algunos de los primeros en llegar se anotaron en una lista y abandonaron la cola en algunos momentos. «Decían que para ir a buscar comida», comentó el padre de una de las jóvenes que estaban en la fila.