La SGAE perdona los 103 euros al Instituto Torre de Hércules para que celebre su festival

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Finalmente, el domingo -a partir de las 20 horas, en el Teatro Colón- se celebrará el festival de corales Cantatorre , con el que el Instituto de Estudios Torre de Hércules quiere festejar el primer aniversario de la concesión del título de patrimonio de la humanidad al bimilenario faro coruñés. A primera hora de la mañana de ayer, el presidente de la entidad, Segundo Pardo Ciórraga, anunciaba que iban a abonar los 103 euros del canon exigido por la SGAE en concepto de los derechos de autor del repertorio que iban a interpretar los coros, aunque también explicaba que tenían pensado emprender acciones legales, puesto que entendían que al tratarse de un certamen gratuito en el que nadie cobraba nada, no podía exigirse el abono de dicha tarifa.

La decisión de pagar el dinero exigido por la entidad estatal tenía como único objeto poder celebrar el festival, en el que ya se había recibido la ayuda de la Fundación Caixa Galicia, así como de todos los grupos participantes. En este sentido, Segundo Pardo también quiso dejar claro que, a pesar de abonar el canon, no estaban de acuerdo con las explicaciones recibidas desde la SGAE, «porque la presión que se está haciendo sobre este acto cultural solamente se entiende como un afán recaudatorio».

Sin embargo, a media mañana de ayer, un representante de la entidad se puso en contacto con el Instituto de Estudios Torre de Hércules para «condonar el canon y colaborar en la celebración del Cantatorre . Agradecemos el talante dialogante y compresivo y su contribución al evento, porque de esta forma sí se ayuda a la difusión de la cultura. Pero, no por ello, dejamos de censurar y criticar la postura inicial, que ha sido la que ha provocado nuestra reacción adversa a las pretensiones de la Sociedad General de Autores y Editores». También desde este organismo insistieron en que la expansión de la cultura gallega no puede tener como enemiga a la SGAE, «que parece ir en dirección contraria sin tener en cuenta que los propios dirigentes han nacido en grupos de aficionados, que jamás contribuyeron económicamente por cantar o hacer música».