El PP presume de un sondeo que le da la mayoría absoluta, mientras que el PSOE asegura que los populares no crecen y que Javier Losada roza los catorce ediles
25 may 2010 . Actualizado a las 11:31 h.A este paso, la primera obra del próximo mandato va a tener que ser la ampliación del salón de plenos. Las perspectivas demoscópicas del PSOE y el PP más recientes -con encuestas realizadas por ambos partidos en las últimas semanas, antes del anuncio del decretazo de Zapatero- son tan contradictorias como el día y la noche. Así, mientras en las filas del PSOE se mantiene la idea de que Javier Losada está rozando la mayoría absoluta, en el PP la barrera de los catorce concejales se da por superada con holgura por parte de Carlos Negreira.
Lo cierto es que el único sondeo independiente hasta la fecha es el Barómetro de La Voz, elaborado por Sondaxe, que daba una repetición del actual escenario político en María Pita, con once ediles socialistas, diez populares y seis nacionalistas.
En lo único en lo que coinciden las encuestas del PP y del PSOE es en el desplome de los nacionalistas, a los que, en ambos casos, se sitúa en la barrera de los cuatro concejales, y en la ausencia de representatividad de los partidos independientes, como Unión Coruñesa, que en los sondeos de los dos partidos mayoritarios tiene una presidencia residual y muy lejana a la barrera del cinco por ciento necesario para obtener representación política en María Pita. También hay coincidencia en la preocupación por los altos niveles de abstención que se auguran, que, según los datos de ambas encuestas, podrían superar con holgura la barrera del cuarenta por ciento de los coruñeses que tienen ya decidido no acudir a las urnas en el mes de mayo del próximo año.
Las lecturas, como los resultados, son dispares. Así, en los cuarteles socialistas se elogia la subida de la intención de voto de Javier Losada y se destaca «un amplio rechazo al oportunismo político del PP, porque la gente está percibiendo la paralización de proyectos clave para la ciudad por parte de la Xunta».
Los datos demoscópicos que manejan los socialistas son anteriores a la aprobación del paquete de medidas económicas contra la crisis del Gobierno central. El alcalde, Javier Losada, sostiene públicamente que «la gente sabrá percibir que son medidas necesarias y estoy seguro de que Zapatero no será en ningún caso un enemigo de los que nos presentamos a las elecciones porque ha hecho lo que tenía que hacer por el bien del país».
En voz baja, los estrategas socialistas discrepan abiertamente. «Si la economía no remonta y el paro sigue igual, nos lo van a poner muy difícil», confiesan.
En el bando popular, las lecturas son diametralmente opuestas. «La gente nos percibe como una alternativa sólida y con experiencia, que ha demostrado su solvencia en la gestión y nos contrapone a un bipartito de intereses que ya recibió un fuerte castigo en las urnas en las autonómicas y que sigue sin ser apreciado por los ciudadanos», explican. Su encuesta, la más reciente de todas las disponibles, el BNG sufriría una pérdida de ocho puntos y el PSOE de tres más.
¿Y los nacionalistas? Pues en el cuartel del BNG la primera preocupación es la resolución de su batalla interna para designar al cabeza de cartel y a los primeros ocupantes de la lista.
Henrique Tello parecía tener resuelta su continuidad para tumbar la posición dominante de la UPG -el colectivo que agrupa al mayor número de afiliados- con una coalición del resto de fuerzas del universo nacionalista. Sin embargo, una maniobra del Consello Comarcal, dominado por la U, podría provocar una alteración del frágil equilibrio de poder, ya que la formación hegemónica nacionalista, a través de una propuesta atribuida a la edila María Xosé Bravo, pretende retirar el derecho a voto a medio centenar de simpatizantes tellistas argumentando diferentes retrasos en el pago de las cuotas de la formación nacionalista.