Vecinos de los bloques del grupo de viviendas María Pita, en la zona de Labañou, se quejan del mal estado de los espacios públicos del barrio más inmediatos a este núcleo de inmuebles, ya que, según aseguran, no han sido sometidos a ninguna actuación de mejora a lo largo de los últimos años y ni tan siquiera a trabajos de mantenimiento para evitar su progresivo deterioro.
Los residentes en los inmuebles refieren múltiples desperfectos y lamentan el abandono generalizado que, según recalcan, se hace evidente a simple vista por ejemplo en las zonas de paseo y la pequeña plazuela, donde el verdín y el musgo afean las estructuras. Hierbas y matojos se han ido extendiendo por los viales y los muros, en los que también se aprecian daños y destrozos. Igualmente, critican que no se repongan las zonas de acera dañadas, ya que en distintos puntos se encuentran las losetas rotas.
Además, el pavimento refleja también el desgaste por efecto de la propia exposición a las inclemencias meteorológicas, y en algunas zonas el enlosado ha acabado marcado, con el tiempo, y presenta los surcos del agua en escorrentía.
Cabina
Pero uno de los ejemplos más claros de la, según afirman, absoluta despreocupación de las autoridades con respecto al pequeño núcleo de viviendas, sobre todo en torno al bloque 18, y sus habitantes, se refleja en la situación que presenta una antigua cabina telefónica, totalmente destartalada y con signos evidentes de daños. En su día, según los vecinos, la instalación fue víctima de las llamas en un incendio.
Actos vandálicos
A la que consideran falta de interés de los responsables por el mantenimiento de este núcleo, los residentes añaden una reclamación referida a la seguridad de los vecinos en el barrio, ya que, según aseguran, están siendo víctimas de las gamberradas de pandillas de jóvenes.
Algunos de los afectados reclaman mayor presencia policial para disuadir a los muchachos, a los que acusan de realizar actos vandálicos e incluso intimidar a los vecinos si se les reprende. En especial, en el entorno de los bloques se quejan de los daños ocasionados en actividades lúdicas como la práctica del fútbol, ya que afirman que jugando con el balón ya han ocasionado diversos destrozos, como la rotura de cristales o de algunas canalizaciones exteriores, que se encuentran abolladas por los golpes de la pelota, además de romper elementos decorativos exteriores, como plantas, e incluso puertas de algunos inmuebles.