Varios ecologistas quisieron impedir por dos veces el relleno de las playas

J. Becerra? / ?A. Lorenzo

A CORUÑA

Los operarios de las obras de regeneración de la playa del Orzán tuvieron ayer una jornada ajetreada. Todo ello fue debido a un grupo de ecologistas, Defendo as Praias, que hasta en dos ocasiones intentó detener su trabajo. Para ello alegaban que la obra iba a causar un impacto ecológico-ambienten irrecuperable y que carecía de las indicaciones legalmente exigidas.

La primera intentona tuvo lugar sobre las once de la mañana. Tres personas burlaron las vallas de seguridad y se echaron a la arena en dirección a las palas y a la tubería por la que se está introduciendo la nueva arena. Al percatarse de la situación, los responsables de la obra indicaron a los manifestantes que tenían que abandonar el arenal. Pero ante la negativa de estos, varios agentes de la Policía Local tuvieron que actuar, pidiéndoles la documentación y expulsándolos de la zona.

Corte por la tarde

Sobre las seis de la tarde cuatro representantes de la misma plataforma volvieron a la carga. Para ello, se dirigieron a un operario que estaba trabajando con una excavadora, al que le pidieron que se bajase del vehículo y con el que mantuvieron una conversación durante algo más de media hora, al igual que con otro responsable de los trabajos.

Transcurrido este tiempo, los miembros del colectivo que se opone a esta actuación se marcharon y el obrero volvió a su trabajo, aunque durante todo el tiempo en el que duró este encuentro el conducto instalado a escasos metros seguía echando agua con arena, por lo que la obra nunca se llegó a interrumpir del todo.

La presencia de los miembros de Defendo as Praias en la arena motivó que todavía causase mayor expectación esta regeneración de los arenales coruñeses, y decenas de vecinos y visitantes aportaban su opinión sobre este proyecto. La mayoría eran partidarios del mismo, e incluso iban equipados con cámaras fotográficas para captar la nueva imagen del Orzán, aunque también los había muy críticos, sobre todo por haber elegido arena de cantera para realizar el relleno. «Con esto están destrozando el medio marino de una tacada. Solo hay que ver el color que tiene el agua; si eso es sano, que venga el de Costas y lo vea», protestaba un aficionado al buceo y al surf, que también alertaba de que esta obra causará un gran socavón en la orilla y «será un peligro para los bañistas».