Hasta 30 grados llegan a soportar a diario los funcionarios de estas oficinas, que sufren bajas constantes por al aire acondicionado
Aquellos coruñeses que quieran sudar la gota gorda, no tienen más que pasarse por las oficinas del edificio Proa, donde -según denuncian sus trabajadores-, «puedes llegar al Caribe con solo pulsar un botón. Un viaje en ascensor a las plantas décima y undécima, te permitirán disfrutar de unas agradables temperaturas caribeñas».
Los funcionarios explican que no pueden aguantar más esta situación, ya que el aire acondicionado funciona con muchas deficiencias y, cuando entran a primera hora de la mañana, «ya hay 27 grados de temperatura, y a las doce ya estamos en 30. Además, no tenemos ventanas para ventilar, y el aire es el mismo siempre».
Precisamente ayer estaba convocada una asamblea para comenzar a realizar protestas diarias sobre el mal funcionamiento del aire acondicionado. De hecho, ya tenían ideado cómo iban a ser las concentraciones, que se realizarían a las puertas de este edificio, situado a los pies de la avenida de Alfonso Molina, y donde los trabajadores lucirían pareos y abanicos.
Hace solo dos años que los primeros trabajadores de la Xunta, los de la Consellería de Traballo e Benestar, se mudaron al edificio Proa de Matogrande, y desde aquella han comenzado a sufrir un calvario derivado del mal funcionamiento del aire acondicionado. Dolores de cabeza constantes, picores en los ojos y bajas de dos semanas por padecer numerosas bronquitis se han repetido a lo largo de este período, en el que también muchos funcionarios han tenido que abandonar sus puestos de trabajo al sufrir distintas contracturas musculares provocadas por el chorro de aire que les daba en cuello o espalda.
Las denuncias a los distintos servicios de prevención de riesgos y sanitarios han sido constantes a lo largo de estos dos años, por lo que los empleados solicitan a la Xunta que se cambie de ubicación o que se acabe con las deficiencias de estas instalaciones.
Falta de espacio
Junto a los problemas derivados del mal funcionamiento del aire acondicionado también hay otros inconvenientes que presenta el edificio Proa, y es que no hay suficiente espacio para realizar el trabajo de muchos funcionarios de los juzgados y de la Consellería de Traballo e Benestar.
De hecho, muchas veces el personal de la Xunta está atendiendo en poco espacio a menores que tienen un expediente judicial y a personas que llegan a realizar una solicitud de adopción. Denuncian que esta situación no respeta la intimidad de ninguno de los usuarios que acuden a las dependencias, y que también les condiciona a la hora de realizar su trabajo, puesto que todo el mundo está escuchando lo que está pasando en la sala.
El próximo mes de marzo finaliza el contrato de alquiler de las oficinas de Benestar, y los funcionarios de esta consellería exigen una mejora en el servicio o el traslado a unas dependencias más adecuadas para poder prestar una mejor atención.
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