«No hay que reconstruir Haití, hay que construirlo de nuevo»

A CORUÑA

Tras un mes en Puerto Príncipe, este enfermero del materno insiste en que ?no debe caer en el olvido la situación del país caribeño

09 mar 2010 . Actualizado a las 12:24 h.

Ángel Salgado está ya de nuevo en el materno. El último mes lo ha pasado en Haití, con un equipo de diez personas de la oenegé Adra que ha atendido a más de 4.000 heridos.

-¿Cuál fue su primera impresión al llegar?

-Era muy deprimente. Ya había estado en otras zonas, como Ruanda, pero es que en Haití, aparte del derribo, la suciedad, el desorden era tremendo. Había muchísima gente con muletas, sin un brazo, sin una pierna, sin las dos... Y cuando parecía que todo había pasado, volvía a temblar. Ahora ya estaba más ordenado. Las casas, todas tiradas, pero había ya zonas explanadas. Se había trabajado bastante, las oenegés dan dinero por trabajo, que es una forma de ayudar a la población y al mismo tiempo limpiar la ciudad.

-Estuvo en un campo de 15.000 personas.

-Sí, en el barrio de Carrefour, que venía a ser como aquí los Mallos pero con un millón de habitantes, la tercera parte de Puerto Príncipe. Estábamos en un campus universitario porque para acoger gente era necesario un mínimo de servicios, al menos acceso al agua. Al principio se repartía agua embotellada, pero luego decidieron que era mejor que no porque la ciudad se estaba llenando de plásticos.

-¿Lo más difícil de llevar..?

-El olor, los cadáveres se asaban al sol, y sobre todo las historias personales. A veces, había que tragar saliva. Cuando te contaban, te enseñaban la foto del hijo al que no habían podido rescatar, la mujer que había estado días sepultada con su bebé encima y todavía tenía las marcas de los huesecitos del niño en el abdomen? Es muy triste ver a los huerfanitos? Había un niño, Roberto, de 7 años, que ejemplifica lo que pasa: quedaron sepultados sus padres, sus hermanos y una de sus piernas. No tenía nada ni a nadie. El hospital que lo curó lo adoptó, y allí vivía.

-¿Y la situación sanitaria?

-Íbamos preparados para la guerra, pero nos encontramos que la guerra ya había pasado. Hicimos mucha medicina general, y vimos lo que nunca se había visto en Haití, las depresiones. Desde el evenement , como decían porque nadie se atrevía a pronunciar la palabra terremoto, mucha gente manifestaba síntomas de estrés, angustia...

-¿Ve posible la recuperación?

-Recuperarse es volver al estado anterior y el estado anterior no es deseable. No hay que reconstruir Haití, hay que construirlo de nuevo. Ojalá esto sirva para que el país tome un rumbo mejor, en todos los sentidos. Hasta ahora Haití malvivía de la limosna internacional, y eso no es una salida.