Barón Rojo revivió su leyenda ante un Coliseo entregado a su repertorio clásico

A CORUÑA

Al rojo vivo. Así, haciendo honor al título de su disco en vivo de 1984, puso Barón Rojo al público del Coliseo anoche. Más de 5.000 personas acudieron a la llamada de los hermanos Carlos y Armando de Castro, Jose Luis Campuzano, Sherpa, y Hermes Calabria, que hicieron realidad una de las demandas del público heavy gallego: poder ver a la banda con su formación original.

La emblemática Concierto para ellos abrió el recital. Convirtió el Coliseo en una olla a presión cantando el mítico estribillo de «Por Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian y Moon». Sonando recios y potentes, de un plumazo borraron las dudas de los que, escépticos, dudaban de la solvencia de la banda tras tantos años.

El grupo tocó durante más de dos horas y media. Como no podía ser de otro modo, su mejor disco, Volumen Brutal, mandó sobre los demás. Entre otras, Hermano del rock n?roll, Satánico Plan, Son como hormigas o Resistiré cayeron en el multiusos. También lo hicieron Cuerdas de acero o Hijos de caín, de En un lugar de la marcha. Y, literalmente, pusieron el Coliseo patas arriba con Los roqueros van al infierno.

Atascos

La celebración del concierto y la coincidencia con la feria Eros Galicia de Expocoruña generó grandes atascos en los accesos al Coliseo. Desde una hora y media antes del concierto ya se podían observar notables retenciones.

No tuvieron que sufrirlas los fans madrugadores. Samuel Campos y Rafael Ceballos se plantaron a las nueve de la mañana. «Queríamos estar en primera fila y no arriesgarnos a verlos detrás», comentaba el primero. Tiene 16 años. El de Barón Rojo era su primer concierto. Aunque Rafael lo supere en un año, también debuta en vivo. «Es que aquí conciertos de este estilo de música no hay. Si nosotros no los apoyamos, no van a hacer más».

La diferencia generacional no tiene aquí lugar de ser. «Si después de tantos años logran mantener el espíritu original sin corromperse son dignos de admiración», explica Samuel. «Ellos transmiten lo que sentían cuando tenían nuestra edad a nosotros y funciona. Por ejemplo, El Pobre, habla de que hay que currárselo».