Diego Quindimil (Abegondo, 1973) lleva años trabajando en el sector del mueble. Quizá por eso no tiene miedo al monstruo sueco que está a punto de instalarse en A Grela. Su centro de operaciones está en Carral.
-¿Miedo a Ikea?
-Para nada... Bueno, un poco quizá, pero sin obsesiones. ¿Por qué? Pues porque yo tengo productos como los de Ikea y además los monto yo y en cualquier tipo de desperfecto corro con los gastos.
-¿Cuánto cuesta un tornillo skungen?
-¿Un qué? Ah, de los de Ikea. Aquí no hacen falta. Nosotros nos encargamos de todo.
-Con la crisis de la construcción su sector notará el efecto arrastre.
-Pues por lo que me dicen sí, está bastante fastidiado.
-Por lo que le dicen... ¿Usted no acusa la recesión?
-Pues me alegra decir que no. Me va bastante bien, cogimos la tienda en octubre y estoy muy contento con el rendimiento. Antes era empleado de esta misma tienda y no me arrepiento del paso dado. Nuestro fuerte son las cocinas, pero ampliamos el sector a la decoración y otras muchas cosas.
-Eso significa también que Carral crece.
-Sí, es una ciudad dormitorio y con precios de alquiler mucho más asequibles que en A Coruña.
-Volviendo a Ikea, ante su tienda no prevé atascos ningún sábado de este año.
-No, en absoluto. Es otra ventaja para los clientes que se animen a venir a Carral a comprar; por mi zona hay una amplísima zona de aparcamiento, como la explanada de Riazor en un día sin fútbol.