La edila de Servizos Sociais afirma que el desalojo de Vilarrodís era «inevitable porque la Xunta apremia»
A CORUÑA
Después de que el Concello de Arteixo ordenase a los servicios jurídicos la interposición de una demanda de desalojo de los residentes de la parcela en la que se albergará el centro de salud de Vilarrodís, la edila de Servizos Sociais, Lourdes Loureiro, reconoció que intentó llegar a un acuerdo «por todos los medios»: «Intenté que la propietaria abandonase su casa voluntariamente, pero Arteixo no puede perder el nuevo centro de salud».
Asimismo, la edila logró una pequeña prórroga de la Consellería de Sanidade para solucionar el problema del terreno, después de que el organismo autonómico le diese un ultimátum: «La Xunta apremia y nos dice que solucionemos el tema lo más rápido posible porque de lo contrario perderemos el centro de salud».
Loureiro eludió hablar de plazos, pero afirmó que el desalojo se realizará «en cuanto los técnicos digan que puede ser efectivo».
La unidad de actuación UA-43, donde está situada la vivienda unifamiliar, fue cedida por el Concello de Arteixo a la Consellería de Sanidade «libre de cargas e gravámenes», según reza el documento firmado ante notario. Sin embargo, el Concello afirma que la realidad resultó ser bien distinta. En el momento de comenzar los estudios que darán lugar al nuevo centro de salud, el actual gobierno municipal se encontró con la existencia de una casa habitada en medio de la parcela. El Concello argumenta que a pesar de que los residentes «non tiñan dereito algún sobre o terreo», el gobierno local comenzó «unha longa negociación» con los inquilinos de la vivienda para lograr una solución al desalojo.