Pendientes del crédito que decidirá finalmente el alcance que tendrán las actuales obras que se ejecutan en punta Langosteira, los trabajos continúan al ritmo previsto y desde la Autoridad Portuaria se indica que se cumplirá el plazo de finalización de la primera y segunda fase, que ya están contratadas y cuyo fin se estableció para septiembre del 2011. En las obras del puerto exterior se trabaja 24 horas al día, pese a estar en temporada de invierno y no avanzar en el dique.
En la actual campaña ya se han instalado cinco cajones, unos elementos flotantes que se sitúan en la parte que conformará el muelle de atraque, que cuando esté concluido tendrá 920 metros. Estos cajones, de los que todavía se necesitan 20 más para rematar esa área y para el martillo del dique, son unos macrobloques huecos que posteriormente se rellenan y se hunden. Estos primeros se hicieron en el puerto exterior de Ferrol, donde estaba desplazado un cajonero, aunque los posteriores se harán en el recinto de punta Langosteira.
Los que trabajan son los dos parques de hormigón de los que disponen tanto para la fabricación de bloques como de otras piezas más singulares, así como la planta de machaqueo que manipula el material que se retira de los desmontes, y la planta de tierra. En el parque de bloques se realizan al día 40 de 150 toneladas y 250 de 15 toneladas, lo que supone un consumo de 4.200 metros cúbicos de hormigón al día. Todo el proceso está informatizado, los bloques numerados, marcados con su fecha de fabricación y controlados para saber dónde están y también dónde se colocan en la obra. Por el momento, ya se han construido 110.000 bloques, de los 136.000 que se prevé que se sitúen en Langosteira en estas dos primeras fases.
El avance del dique, la obra más compleja, está actualmente paralizado por la protección invernal, cuando alcanza ya los 2.500 metros de los 3.354 que se proyectaron para esta estructura, aunque la obra submarina está más adelantada, en unos 400 metros. Se estima que quedará concluido el avance terrestre en el verano.
Mientras, en invierno, en uno de los puntos en los que se trabaja es en la ejecución del espaldón, el muro de 15 metros de altura que evita que el agua llegue a ese dique, situado a 10 metros sobre el nivel del mar.
Por otra parte, se realiza el desmonte del dique auxiliar, situado en una zona que quedará como escollera, ya que las condiciones de agitación no permitirían utilizarla como muelle de atraque hasta que se construya el contradique que la Autoridad Portuaria reclama como imprescindible y que desde el Ministerio de Fomento se considera que se debe aplazar hasta otra fase por su coste económico, cifrado en 70 millones.
Pilas de bloques, que se acumulan porque en verano se colocan más de los que se producen, y de material impiden ver desde tierra la extensión que ya tiene esta dársena, referente a nivel mundial no por su tamaño, sino por las condiciones técnicas que se tienen que superar para acometerla. La explanada del puerto exterior se proyectó con 143 hectáreas, de las que 91 son ganadas al mar.