De la patera al pupitre

A CORUÑA

Alumnos de Senegal, Ucrania, Bielorrusia, Chequia y China asisten a las clases de español de Equus Zebra

23 abr 2009 . Actualizado a las 10:10 h.

«Galicia me gusta mucho más que otros sitios de España, aquí la gente es mucho más amable, nos ayuda más: desde que estoy aquí no he comprado ropa, ni zapatos, me dieron de todo para el frío». El senegalés Abdouazizfall se sentaba ayer en primer fila en un aula de la facultad de Educación. A su lado estaba otro senegalés, Osman, y ambos relataban que habían llegado desde su país a Tenerife en patera. Ahora están en un piso de cuatro habitaciones en el que «vivimos siete». Son dos de los más de veinte alumnos de Senegal, Ucrania, Bielorrusia, República Checa o China que asisten a las clases de español que promueve la oenegé Equus Zebra. La canaria Helena Pérez Felipe, responsable de comunicación de la entidad, apuntaba que muchos de ellos carecen de papeles y tratan de aprender español para poder trabajar. Jorge Folla-Cisneros, que lleva el área de sensibilización y voluntariado de Equus, indicó que la presencia de estos alumnos en la facultad tenía como objeto dar a conocer la iniciativa y «mostrar a los alumnos de Educación que pueden ser voluntarios de estas clases, porque nos hacen mucha falta».

Dos alumnas del último curso de Psicopedagogía, Laura Fernández y Laura Ballester, han elaborado un proyecto de apoyo a estas clases para «darles material práctico porque no saben lo que se van a encontrar en el aula», indicaban.

Las clases tienen lugar habitualmente en el colegio Raquel Camacho y la profesora voluntaria, Sofía Merelas, distribuía los alumnos entre el grupo de alfabetización y el de perfeccionamiento.

Algunas alumnas daban muestras de sacar buen provecho a las clases y así Yacine, senegalesa, explicaba en un buen castellano que había llegado a la ciudad hace unos meses, procedente de Italia, para reunirse con sus padres, que llevan años en A Coruña.

Una pareja china escribía su nombre sobre un folio en blanco, mientras Olga y Nadezda conversaban al otro lado de la clase; la segunda de ellas es rusa y además de cuidar a su niño trabaja por las tardes; estudió farmacia en su país, mientras que Olga hizo derecho en Bielorrusia «pero aquí no me convalidan nada».