El menos «hippy» de la calle Agar

Juan Torreiro

A CORUÑA

Este coruñés nacido en Santiago de Chile es responsable desde hace 23 años de uno de los dos puestos de complementos que todavía aguantan en el lateral del Rosalía

30 mar 2009 . Actualizado a las 12:14 h.

Hace 23 años que Héctor Tapia decidió dejar su Santiago de Chile natal para trasladarse a España, más concretamente a A Coruña. Confiesa que no tuvo ningún tipo de problema para adaptarse a la ciudad y a la idiosincrasia de sus nuevos vecinos -«nunca sentí morriña por mi país», confiesa-, y su último viaje a Chile fue hace diez años: «Fui por 90 días y a los dos meses ya estaba echando de menos todo esto», afirma. Héctor Tapia se nacionalizó español hace 21 años y desde entonces se siente uno más en este país; un coruñés más en esta ciudad, donde está «absolutamente integrado» y en ningún momento «me trataron como a un extranjero, ni noté ningún recelo en el trato por parte de los coruñeses», dice.

Estos días vuelve a ser «visible» en la calle Agar gracias a la retirada de las vallas de obras que estuvieron tapando su puesto durante tres años. «La gente creía que nos habíamos ido, pero siempre hemos estado aquí», confirma Héctor.

La historia de Héctor Tapia en A Coruña comienza a mediados de los ochenta. Este técnico de ventas llegó con la ilusión de ampliar su experiencia laboral, pero las circunstancias mandaron más que sus deseos y no tuvo ningún problema en seguir con el negocio de su suegro, un chiringuito en la calle Agar, pegado a un costado del Teatro Rosalía Castro. «Era una época de más movimiento», comenta Héctor, y esta céntrica calle coruñesa estaba repleta de coloridos puestos de complementos. En aquel momento, en la conocida calle de los hippies «éramos 37 puestos. Estábamos Barros y nosotros», explica Héctor, quien reconoce que nunca fue hippy , pero la coyuntura del momento hizo que «terminara viviendo de esto».

Héctor Tapia reconoce que son malos tiempos para la venta en general, pero trabajar en la calle propicia que «conozca a mucha gente», aunque le gustaría dejar la calle y «encontrar un puesto de trabajo normal». «Soy autónomo, pago mis impuestos al Ayuntamiento y a Hacienda como cualquier otro empresario, pero no tengo las mismas prestaciones que un trabajador normal, (vacaciones, pagas extras, bajas por enfermedad...)», se queja el vendedor, que trabaja de lunes a viernes de nueve de la mañana a nueve de la noche.

La entrada del euro «nos perjudicó mucho», comenta, aunque también «nos está afectando el desembarco de los bazares chinos, ya que no sé hasta qué punto están cumpliendo con la legalidad», continúa diciendo Héctor. Pero a pesar de la crisis económica, Héctor Tapia siempre tiene una sonrisa para los clientes y amigos. «Nunca me han robado», afirma orgulloso, y recuerda que en su puesto han comprado personalidades como el ex alcalde Paco Vázquez, la diputada Cristina Almeida, el músico brasileño Toquinho, el periodista Luis Mariñas o Andrés Montes, «el del tiki-taka », matiza Héctor.