La familia, que vive a cien metros del Liceo, denuncia irregularidades en la adjudicación de plazas y vacantes
Una familia coruñesa, que reside en Matogrande, ha decidido llevar a los tribunales el proceso de admisión escolar, después de más de tres años tratando de enviar al mismo colegio a sus dos hijos, de 6 y 5 años.
Marta Rodríguez, la madre de los pequeños, asegura estar cansada, decepcionada y sentirse «totalmente indefensa», ya que ninguna de las vías tomadas para tratar de reparar lo que considera «una injusticia» han surtido efecto.
La historia de esta familia comenzó en el curso 2006-2007, cuando la Delegación de Educación decidió suspender y repetir el proceso de admisión en educación infantil en centros concertados al detectarse irregularidades en la baremación de los aspirantes para adjudicar las plazas. En aquel momento, el primogénito ya estudiaba en el Liceo y la niña, que había sido admitida inicialmente, se quedó finalmente sin plaza tras la revisión realizada por la administración.
Así, la benjamina fue escolarizada en el colegio María Pita en lo que los padres pensaron iba a ser una situación provisional. «Vivimos a cien metros del colegio Liceo y tiene un hermano en el centro, ¿cuántas familias reúnen tantos puntos como para obtener plaza antes?», se pregunta. «La niña, de hecho, va a la piscina al Liceo porque es la que más cerca le queda, mis hijos están viviendo una situación ridícula, están cansados y no lo entienden», lamenta.
Pero la historia siguió su curso, hasta ahora. En medio los padres agotaron todos los recursos, hasta el punto de que, aseguran, existen pruebas «incontestables -subraya la madre- de que al menos cuarenta niños ocupan una plaza escolar sin tener derecho a ella». Así lo demuestra no solo un vistazo a los buses que cada día trasladan a los escolares que viven fuera de la zona de influencia del colegio, cuando no del propio municipio, a pesar de haber obtenido puntuación por cercanía, sino «el resultado de un cotejo de documentación realizado por Hacienda». Junto a la cercanía del colegio al domicilio y la existencia de hermanos en el centro, la renta es otro de los aspectos tenidos en cuenta a la hora de puntuar a los alumnos que aspiran a tener plaza.
Al curso siguiente, la familia volvió a intentar el ingreso de la pequeña en el mismo colegio que su hermano, pero no hubo vacantes. Y este curso, por tercera vez, presentaron la documentación por si quedaba alguna plaza para la niña. Efectivamente, se produjo una vacante. Pero para ese pupitre había varias solicitudes «y la adjudicaron sin publicar listado de solicitantes, puntuación obtenida ni tampoco dar lugar a la presentación de alegaciones; solo después de mucho insistir publicaron un listado, pero con los que no estábamos admitidos».
Así las cosas, la familia considera que de nuevo el proceso ha sido irregular, sin la transparencia exigida ni las comprobaciones necesarias para garantizar el cumplimiento cierto de los requisitos que marca la ley. Ante el silencio de la administración a su enésima reclamación, hace dos semanas presentaron un contencioso-administrativo.
La Consellería de Educación eludió ayer pronunciarse sobre el caso argumentando que se encuentra en vía judicial.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios