Un grupo de jóvenes, tiene atemorizados a vecinos y comerciantes de la zona de los Mallos. Concretamente en el área próxima a la estación de tren y la Sardiñeira, varios residentes han sufrido sus fechorías. Los insultos y vejaciones han llegado a un punto tal que algunos vecinos confiesan tener miedo a salir a la calle. Asimismo, comerciantes de la zona han optado por poner una cadena a la puerta o, bien, trabajar con la llave puesta.
«Llevan molestando desde hace unos tres años, pero desde hace uno es cuando la cosa se ha puesto peor», explica uno de los comerciantes que prefiere mantener el anonimato. Dice que se trata de un grupo de unos 20 o 30 chicos de edades que van de los 15 a los 20 años que tienen la falta de respeto por bandera. Él mismo lo ha sufrido en sus carnes. «Llamé a la policía en su día y, al saberlo, la tomaron conmigo, insultándome e intentando robar en mi negocio».
Este comerciante explica que la pandilla referida tenía su punto de encuentro habitual en la plaza de la estación de tren. Sin embargo, la vigilancia policial los disuadió y se desplazaron a otras zonas: «Ahora están por la calle Europa. Allí se reúnen en torno a un par de bares y una tienda de chucherías, pero luego andan por todo el barrio. Son chicos de aquí que viven en la zona». El miedo a que la pandilla adopte cualquier tipo de represalia hace que los afectados no den su nombre. Otro de ellos, que fue víctima de un robo en su negocio («me llevaron unos 1.500 euros», comenta) dice que actúan con descaro y «no le tienen miedo a nadie».
Antecedentes
La pandilla a la que se refieren los comerciantes es la misma que en el mes de agosto despertó protestas de los residentes de la calle Europa y San Rosendo. Entonces, las quejas llegaban por desperfectos en los coches, intimidaciones a los vecinos e, incluso, alguna agresión. En Internet se llegó a colgar un vídeo en el que se recogían algunos de estos comportamiento.
El presidente vecinal Manuel Fernández es consciente de la situación. Recuerda cómo desde la denuncia de aquellos hechos, se pusieron en contacto con la Policía Nacional y se incrementó su presencia en la zona. «La policía habló con los afectados y se puso remedio a la situación. Si ahora vuelven a causar molestias o hacerlas en otro sitio, se debería volver a actuar y así se lo vamos a pedir. Es probable que la misma pandilla ahora se haya trasladado de zona».
Fernández recuerda que, entonces, varios vecinos denunciaron «problemas con trapicheos de droga» y que estos se solucionaron. Por ello, afirma que aprovechará la próxima reunión con la asociación de comerciantes del barrio, prevista para el martes, para plantear al problema.
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