La concejala de Urbanismo, Mar Barcón, anunció ayer que ya se ha abierto una investigación para conocer la presunta ilegalidad de un centenar de infraviviendas universitarias situadas en las inmediaciones de los campus de Elviña y la Zapateira, aunque calcula que se tardará un mes y medio en desarrollar todo el procedimiento administrativo. «Hay un plazo marcado por ley. Hay que comunicarlo a cada uno de los afectados, por eso necesitamos esa información, que, al parecer, es tan concreta en cuanto a las parcelas y propiedades a las que afectan. Los vecinos tienen un plazo para presentar alegaciones. En torno a un mes y medio, aproximadamente, calculo la tramitación en cada uno de ellos», afirmó la concejala de Urbanismo.
Barcón explicó que ya le han solicitado a la Universidad toda la información contenida en ese estudio, y que los técnicos de Urbanismo serán los encargados ahora de verificar si existen o no licencias, y si se está desarrollando una actividad fraudulenta en ellas. «Estamos hablando de dos posibles irregularidades: pudiera haber construcciones ilegales, y pudiera haber un uso ilegal de construcciones que a lo mejor algunas son legales. Es decir, que hubiera alguna construcción que figura o tuviera licencia para ser un galpón o garaje, y que, sin embargo, se le estuviese dando un uso de vivienda», recordó. Asimismo, explicó que para este tipo de delitos hay fijadas sanciones económicas, que se aplicarán en los casos que correspondan para reponer la legalidad vigente.
Desconocimiento
La titular del departamento de Urbanismo también negó que en el Ayuntamiento se tuviera alguna constancia de la presencia de estas infraviviendas en los campus universitarios. Según confesó Mar Barcón, «la verdad es que yo me he llevado una sorpresa por la gran cantidad de gente que dice que lo sabía y que lo asumían con una cierta normalidad. Además, yo creo que es una práctica que no debe tolerarse bajo ninguno de los conceptos, y que no debe ser amparada y que no debe ser permitida, y que además no tiene fundamento alguno. Una cosa es que no haya residencias universitarias en la ciudad, y otra cosa es que se puedan permitir o amparar o tolerar este tipo de prácticas».