Un hombre atracó ayer una entidad bancaria de Santa Cruz, en Oleiros, a punta de pistola. Durante el asalta encañonó a una de las clientas del banco y exigió que le fuese entregado todo el dinero. Finalmente, logró huir con un botín de 6.000 euros.
Los hechos ocurrieron cuando pasaban pocos minutos de las 13.30 horas. Testigos presenciales relataron, poco después, que todo ocurrió muy rápido. Justo en frente de la entidad, una sucursal del Banco Gallego situada en la calle Concepción Arenal, la dependienta de una pescadería mostraba su sorpresa: «No vi nada, todo fue muy rápido. La Guardia Civil vino a preguntarme si había visto a un hombre joven que había aparcado su moto justo aquí delante, pero... la verdad, no me fijé».
Efectivamente, el hombre aparcó una motocicleta justo delante del banco para facilitar su huida. Entró en la sucursal después de quitarse el casco y no se preocupó de ocultar su cara para no ser grabado por las cámaras de vigilancia.
Pistola en la cabeza
Acto seguido, desenfundó una pistola y encañonó con ella a una clienta. Con la pistola apuntando directamente a la cabeza de la mujer, exigió que le fuese entregado el dinero. Una de las empleadas del banco obedeció la orden y le entregó todo el dinero en efectivo que había en aquellos momentos en la oficina: «Claro que se lo di todo, estaba asustadísima», dijo la empleada poco después del atraco. El botín se calcula que puede ascender a entre 5.000 y 6.000 euros.
La secuencia de acontecimientos duró pocos minutos y el ladrón pudo escapar antes de la llegada de la Guardia Civil. Para su huida utilizó la misma motocicleta con la que había llegado a Santa Cruz.
Los testigos explicaron que el hombre era de nacionalidad española y que, por su forma de actuar, el atraco no había sido planificado con anterioridad. El hecho de que entrase a cara descubierta, en hora punta y con la sucursal llena de clientes parece indicar que así fue y que el atracador actuó, como afirmó uno de los presentes «a la desesperada».
Agentes de la Guardia Civil y miembros de la policía científica analizaron la zona en busca de huellas durante la tarde de ayer. Los agentes también están analizando las grabaciones de las cámaras de seguridad del banco, aunque la antigüedad del sistema -se trata de cintas de vídeo, que han sido utilizadas repetidas veces- podría dificultar su identificación. Por esta razón a los testigos se les ha mostrado la fotografía de varios delincuentes comunes que la policía tiene fichados, entre los que se sospecha podría estar el autor del atraco al banco.
Este tipo de delitos son habitualmente cometidos por convictos que acaban de salir de la cárcel y necesitan dinero rápido, o bien por drogadictos que son arrastrados a acciones precipitadas por su adicción. Los investigadores contemplan la posibilidad de que el arma fuese de fogueo y determinar esta circunstancia podría ser clave para esclarecer la identidad del responsable.