«La ciudad está de bote en bote, está que se sale», solía presumir Palau en agosto, cuando las fiestas que él organizó tantas veces reunían a miles de personas en el centro. Ayer, San Amaro se abarrotó para despedirlo. Yace ya en el cementerio del barrio que tanto quiso Juan Manuel Iglesias Mato, el concejal con más conexión ciudadana de la era Vázquez, un coruñés del 47 fallecido el pasado sábado víctima de un derrame cerebral.
Su entierro reunió ayer por la mañana en San Amaro a más de 4.000 personas, entre ellas altos cargos de la política y la empresa, y decenas de vecinos anónimos, una mezcla que demuestra el amplísimo calado social del que fue también presidente del Orillamar y directivo del Deportivo.
Todos los sectores estuvieron representados. Del mundo de la política hubo pleno: del PSOE, su partido, acudieron el alcalde socialista y la mayoría de sus concejales, así como el conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, y el presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda; del BNG, Henrique Tello y buena parte de su equipo; había ediles del PP local de ayer y hoy; estuvieron también Carlos Marcos y el ex presidente de la Xunta Fernando González Laxe.
Los funcionarios del Ayuntamiento coruñés acudieron en masa a la despedida: mandos y números de Policía Local, bomberos y Protección Civil, y numerosísimo personal de las diferentes concejalías, en especial de la de Fiestas, que Iglesias Mato dirigió con tino. Desde ese departamento resucitó el carnaval coruñés, y en testimonio de agradecimiento, y de amistad, asistieron miembros de varias comparsas, como Os Maracos, Kilomberos, Pantaleón o Monte Alto a 100.
Empresa y deporte
Fue también nutrida la presencia del fútbol modesto y del profesional, como Arsenio Iglesias, que dirigió las escuelas municipales de fútbol que Palau creó, o Beci, empleado del Deportivo. Del mundo de la empresa acudieron, entre otros, representantes de Caixa Galicia, El Corte Inglés, Hijos de Rivera, Compañía de Tranvías e Inversiones Chicó (concesionaria de la feria taurina). Presidentes y directivos de asociaciones de vecinos, así como miembros del colectivo gitano, también quisieron manifestar su pesar con su presencia en el camposanto de San Amaro.
Palau era el talismán del ex alcalde Francisco Vázquez, quien lo situaba siempre en su lista en el puesto 14, el que da la mayoría absoluta. El hoy embajador, muy afectado por la pérdida de su amigo, compañero de partido y de mili, declinó hacer declaraciones a los medios. «No es el momento», se excusó, aunque por la tarde recordó al ex-edil, y al también fallecido Esteban Lareo, destacando su capacidad de comunicación con los ciudadanos.
Sí pudo hablar en San Amaro, con voz quebrada, el alcalde, Javier Losada. Y resumió en una frase el sentir general: «Hoy la ciudad se ha quedado huérfana -afirmó-. Se ha ido un hombre bueno, honesto, un servidor público ejemplar. Una persona irrepetible por su forma de sentir y ver la vida», añadió.