«Lavo la verdura con agua mineral»

M.?C.

A CORUÑA

Aunque vecinos de la zona de As Conchiñas todavía no se atreven a cocinar con el suministro del grifo, los supermercados aún no notan un alza en la venta de botellas

28 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La cantidad de agua que Adriana Vilariño incluye en la cesta de la compra que realiza habitualmente ha dejado de ser normal. Hasta hace tres días las verduras las lavaba bajo el chorro que emanaba del grifo que tiene en la cocina de su vivienda, ubicada en la calle Gramela, una de las paralelas a la plaza de As Conchiñas y a la peatonal calle Barcelona. Ayer, poco antes de la hora de comer, bajó un momento hasta un supermercado cercano a su hogar. Lo único que compró fueron dos garrafas de cinco litros cada una de agua mineral. Eran las que podía cargar.

Desde hace tres días, el único tipo de agua que utiliza es la mineral. «Por la mañana cuando me levanté fui a lavarme las manos. Fue terminar y notar que olían realmente mal. Era un olor apestoso», explica.

Pero eso no fue lo peor. Al probarla comprobó que no tenía el sabor habitual. «Sentí como una quemazón y la piel del interior de la boca me quedó áspera. Luego comprobé que me habían aparecido unas aftas en la parte interior (supuestamente las atribuye a la reacción del agua). Como había ocurrido todo eso, llamé rápidamente a la empresa de agua para ver qué ocurría y que dijeran el estado real del líquido. La respuesta fue que, en principio, no había problema y el agua era apta para el consumo», apunta.

Tranquilizador. Ese fue el mensaje que recibió la vecina del área de As Conchiñas, pero ante la duda utiliza únicamente el agua de botella. «No uso para nada el agua del grifo, ni para lavar los dientes. Esta mañana también lavé un poco de verdura y utilicé agua mineral como ésta», comenta mientras carga con los diez litros de agua que acaba de llevarse del supermercado. Para ella «no hay derecho» a que no les expliquen el por qué del mal olor o cuándo va a terminar, tampoco que no les informen de los análisis que se están realizando.

La prudencia que toma esta vecina no se ha generalizado por el momento en el barrio. Hay muchos que, aunque no beben agua del grifo habitualmente, continúan utilizándola para cocinar. Una de las cajeras del supermercado en el que ha comprado el agua explica que, por ahora, el volumen de botellas de agua que ha tenido que pasar por el escáner que lee los códigos de barra de los productos es el habitual. «Estos días lo que compra la gente es lo habitual, por lo menos todavía no ha llegado al volumen de otras veces en las que puede venir el agua marrón», comenta.

Tuberías viejas

El problema del agua turbia no es nuevo en la zona. En los pisos ubicados en los edificios que tienen más años y todavía conservan las tuberías viejas, el agua suele emanar marrón al principio. Le ocurre a otra vecina de la zona. Ésta explica que su vivienda está en un primero y al tener las tuberías antiguas muchas veces el agua viene peor, sobre todo en el momento de abrir el grifo. Utiliza normalmente agua mineral, pero no por que venga peor estos días, sino «porque las tuberías son viejas y aún no ha tenido tiempo ni tampoco oportunidad para poder cambiarlas por otras», puntualiza.

Otra de las calles en las que también se ha notado el mal sabor en los últimos días es en una de las perpendiculares a la plaza de As Conchiñas, a escasos metros del mercado. Allí el sabor también es como a metal, tal y como describe otro de los inquilinos de un edificio del área.

Un poco más abajo, en una peluquería, comentan que no han notado absolutamente nada como comentan otros en algunas calles del barrio.

El entorno de As Conchiñas es en donde se ha notado especialmente el problema. En otras áreas parece, a juzgar por los vecinos, que fue menor.