Según el Concello, los actos sancionables han descendido por la presencia policial en?las zonas de botellón
25 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La puesta en marcha de la normativa antibotellón ya se ha dejado notar en las zonas donde se solía practicar. El sábado pasado, aparte del efecto disuasorio (el botellón no existió ni en la plaza del Humor ni en la de Azcárraga), un joven fue multado en la plaza del Humor por gritar. Además, el propietario de un local multiservicios ubicado en la calle Juan Canalejo, el Tajín, también fue denunciado por vender alcohol más allá de las 22 horas, contraviniendo la nueva ordenanza.
Por otra parte el Ayuntamiento informó de que en los primeros seis meses del año la Policía Local impuso sanciones a 87 personas que estaban orinando en el vía pública. Desde enero hasta junio también se impusieron otras 22 multas por la comisión de actos vandálicos.
Desde el Concello explicaron que el número de denuncias se redujo notablemente desde principios de año y que, de hecho, si el pasado mes de febrero se pusieron 32 por orinar en la calle, en el mes de junio tan solo fueron cuatro. Indicaron también que el descenso, aunque parece muy radical, fue paulatino a lo largo de los meses y achacan esta disminución al hecho de que se haya incrementado la presencia policial en las calles, especialmente en las zonas donde los jóvenes suelen hacer botellón.
También ha contribuido la entrada en vigor de la ordenanza que regula la convivencia y ocio en el espacio público, ya que en el apartado dedicado al régimen sancionador se contemplan multas que oscilan entre los 200 euros (para las infracciones leves) y los 3.000, para las más graves. Entre otros comportamientos, está sancionado pisar las zonas ajardinadas o cometer atentados contra la flora urbana; también obstruir el acceso a los portales vecinales o la entrada a garajes públicos o privados, de forma que se impida su normal utilización. Además, será objeto de sanción timbrar indiscriminadamente en los portales de edificios o dar patadas a residuos o elementos sólidos existentes en la vía pública, de forma que produzcan notables molestias acústicas.