Ryanair planea retirar de Galicia 170 vuelos en el último bimestre del año

M. Cheda

A CORUÑA

En comparación con su oferta actual, Ryanair proyecta retirar de Galicia a lo largo del último bimestre del año 170 vuelos, computando tanto los de ida como los de vuelta. Excepto a la de Roma, los recortes afectarán a todas las líneas que la empresa irlandesa explota en el aeropuerto de Santiago, o sea, a cuatro de cinco. Y restarán al recinto una clientela potencial de 32.130 usuarios. En la adopción de dichas medidas subyace no solo la grave crisis que, con el petróleo por las nubes, está atravesando el sector del transporte por aire, sino también otras razones de diversa índole.

Por ejemplo, desde el 25 de octubre la compañía de bajo coste suspenderá, en principio sine díe, la ruta de Liverpool (Inglaterra), aduciendo que la considera estacional, esto es, un producto propio para la temporada de primavera-verano, nada más. Perderá así la terminal compostelana sendas salidas cada martes, jueves y sábado, amén del mismo número de llegadas, en total 56 operaciones hasta la conclusión del 2008.

A mayores, cancelará el puente de Valencia, si bien por un período definido (1 de noviembre a 19 de diciembre) y debido a una causa diferente: su decisión de cerrar de modo provisional la base que posee en el Levante español. La va a clausurar, aduce, por el elevado precio del crudo, las «caras» tasas del aeropuerto de la capital del Turia y el poco apoyo de las autoridades locales. A modo de daño colateral, Compostela se quedará sin otras 40 conexiones.

A Londres, menos

Asimismo, la aerolínea rebajará la periodicidad con la que sus aviones parten de Lavacolla rumbo a Londres. Dentro de exactamente tres meses y medio, estos solo despegarán hacia la metrópoli británica los lunes, miércoles, viernes y domingos, cuando en estos momentos lo hacen sin excepción una vez por jornada. Además, los aparatos asignados a la cobertura de los viajes Santiago-Fráncfort (Alemania) bajarán de tres a dos semanales del 26 de octubre en adelante. Agregados los efectos negativos de ambos repliegues, durante el trecho final del año en el aeródromo compostelano dejarán de prestar 74 servicios que hoy sí se comercializan.

Ya apelando exclusivamente a criterios de rentabilidad, Ryanair atribuye los futuros ajustes a la baja en esas dos líneas a sus índices de ocupación, supuestamente demasiado bajos, aunque no cierra la puerta a rectificarlos al alza más adelante. Como se aprecia en el cuadro de cifras reproducido sobre estas líneas, sin embargo, el argumentario oficial podría admitirse como válido para el caso alemán, pero no para el londinense, cuya relación butacas disponibles-pasajeros embarcados evolucionó, pese al contexto recesivo, muy positivamente en junio, hasta acariciar un notable 79%.

Estreno de conexión con Reus

En el polo opuesto, la firma que preside Michael O'Leary prevé inaugurar en cuanto acabe septiembre su segunda ruta doméstica en la comunidad autónoma: un Lavacolla-Reus (Barcelona) con un movimiento diario por cada sentido de navegación, en suma, entre 60 y 62 al mes. Conocida ya desde el pasado 12 de febrero, esta noticia, con todo, no bastará para que la low cost empiece a respetar el convenio de colaboración suscrito el 14 de diciembre del 2004 en Dublín por su segundo ejecutivo, Michael Cawley, y el gerente de una empresa municipal de turismo denominada Incolsa, Iñaki Gaztelumendi.

Ese acuerdo, de implantación gradual, reconoce a Ryanair, siempre que sus puentes alcancen ciertas «tasas de éxito», el derecho de cobro de entre cuatro y seis euros por cada pasajero transportado hacia o bien desde Compostela. Como contrapartida, en virtud del mismo pacto, la compañía debería estar efectuando en la capital gallega, ya desde noviembre del 2006, una media de 84 movimientos por semana. Por contra, en la primera de diciembre, por ejemplo, programa realizar 34 y en la última, 40, lo cual equivale a incumplimientos del 59,5 y el 52,3%, respectivamente.