La Delegación de Gobierno continúa sin tener noticias de la instalación de la cámara de vigilancia que el Concello de Oleiros ha colocado en la rotonda de Nirvana, donde se encuentra el monumento al Che Guevara. La ley establece que los ayuntamientos pueden instalar este tipo de dispositivos para regular la circulación viaria, pero en otros casos deben pedir la correspondiente autorización de la Delegación del Gobierno.
Desde dicho organismo se ha informado a este diario de que «no tenemos constancia de la existencia de esa cámara» y que en ningún momento se ha recibido solicitud alguna para poder instalarla, por lo que «no se ha emitido ningún permiso para que pueda ser colocada», aseguran.
Fuentes de la Delegación del Gobierno en A Coruña ha indicado que «ahora lo que hay que saber es si realmente esa cámara está funcionando o si solo es un elemento disuasorio para evitar actos vandálicos contra el monumento», explican.
Hasta el momento, más de sesenta vecinos del municipio oleirense han presentado su correspondiente denuncia particular contra lo que consideran un elemento de seguridad ilegal que atenta contra su intimidad. Pablo Cobián, portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Oleiros, asegura que según sus datos esas denuncias ya pueden ascender al centenar y que «ahora la tramitación va a ser lenta, pero la Agencia de Protección de Datos tomará, después de esa tramitación, una decisión sobre el tema en poco tiempo».
El último pleno extraordinario del pasado viernes tuvo como único punto del día discutir la legalidad de la contratación de la obra de la rotonda de Nirvana y, en su caso, la retirada del monumento. Finalmente, el pleno se celebró sin votación. Durante la tensa sesión también salió a colación la instalación de la cámara. El Alcalde, García Seoane, argumentó en favor de su colocación que los actos vandálicos en el concello son cada vez más numerosos, y puso como ejemplo la pega de carteles que, según él, le atacaban e injuriaban gravemente, además de convocar una manifestación contra el monumento al Che.
Por su parte, Pablo Cobián, aseguró en el pleno que el alcalde «instala cámaras para controlar a los ciudadanos como si esto fuese Gran Hermano ». Después de protagonizar uno de los muchos momentos en los que ambos políticos se enzarzaron en un duro rifirrafe verbal, para Pablo Cobián este ya es un «tema pasado en el que los tribunales tendrán que ser los que decidan. Yo prefiero dejar este tema, ya que nosotros somos los únicos que hemos peleado contra esta ilegalidad». Durante semanas, asegura Cobián, el tema que ha eclipsado a todos los demás ha sido el Che, y esto, según él, no ha sido algo gratuito, sino que García Seoane lo ha buscado deliberadamente para ocultar el verdadero problema «que determinará la vida de Oleiros en los próximos 15 o más años: el PXOM».