La entrada de las excavadoras en el poblado de Penamoa no interrumpió el tráfico de drogas. La única diferencia es que ahora los toxicómanos han de sortear excavadoras, camiones y coches patrulla para llegar a las chabolas en las que se trafica. También es cierto que la elevada presencia policial provocó un ligero descenso en el trapicheo y obliga a muchos drogadictos a acceder al asentamiento por caminos casi intransitables.
Desde que el Ayuntamiento aceleró hace meses los trámites que llevarán a la eliminación del poblado, los vendedores de droga han impulsado nuevas técnicas de venta, como el abaratamiento de la dosis o incluso el regalo de papelinas a los mejores clientes. Sin conocer todavía cuál será su destino una vez que concluya el derribo de todas las chabolas, los traficantes pretenden apurar existencias.
Ofertas
El colectivo Moucho, entidad que se dedica a la ayuda y asistencia del toxicómano, confirma que Penamoa, a pesar de tener los días contados, sigue siendo el gran mercado de venta de droga. Uno de los motivos es que los drogodependientes encuentran allí mejores precios y más «ofertas» que en otras zonas de distribución ya que, por ejemplo, «a los clientes asiduos suelen hacerles descuentos o regalarles otra papelina». De hecho, según explicó la presidenta de Moucho, Ana Naya, un drogodependiente puede comprar una papelina de heroína por 4,40 ó 5 euros en Penamoa, mientras que en otras zonas de la ciudad no baja de los 6 euros.
La responsable de la entidad también indicó que la droga más consumida sigue siendo la cocaína, pero alertó sobre un repunte del consumo de la heroína entre los más jóvenes. «Hasta ahora la media de edad de los heroinómanos era de 30 o 40 años. Sin embargo, últimamente vemos a chicos muy jóvenes, de entre 18 y 30 años», aseguró. Advirtió además de que la calidad de la heroína es bastante deficiente porque después «de tantos cortes» a los consumidores les llega con muy baja pureza. Este hecho provoca que a algunos usuarios les salgan bultos en diversas zonas de su cuerpo y, por descuido o por no ir al médico, llegan a fallecer porque los abscesos se les infectan y gangrenan.
La presidenta de Moucho explicó que todos los sábados, dentro de un programa que desarrollan desde hace nueve años, se desplazan a las inmediaciones del poblado de Penamoa para suministrar metadona y jeringuillas a los drogodependientes. Afirmó que, en las dos horas que están trabajando, suelen atender a una media de entre 40 y 50 personas, consumidoras tanto de cocaína como de heroína. «Lo habitual es que suban a comprar o consumir cocaína, pero a última hora del día, al no haber un sustituto o placebo para la coca -al igual que existe la metadona para la heroína-, se meten heroína, que es más barata, y de esta forma se relajan y evitan la histeria, el malestar o las paranoias», indicó.
Desde el Ayuntamiento siempre se insistió en que ninguno de los traficantes del poblado de Penamoa accedió ni accederá al plan de realojo. Todos esos delincuentes, aseguran, tendrán que abandonar el poblado sin ningún tipo de ayuda o subvención.