Abegondo tiene 5.808 habitantes. María José García, empleada del Ayuntamiento que trabaja en las oficinas del centro de salud, los conoce a prácticamente todos. Ayer la computadora que lleva sobre los hombros contrarrestó los efectos del apagón de más de cuatro horas que cortó la corriente en varias parroquias de ese concello y de Carral. La culpa, comenta Fenosa, fue de un poste de madera que cayó y afectó a la línea general.
«Os ordenadores non funcionaban porque non había corrente. As historias había que buscalas no arquivo a man. Pero como o historial está ordeado pola data de nacemento e máis ou menos coñezo cando naceu cada un, é doado buscar», explica la trabajadora municipal. El margen de error es pequeño: «Podo equivocarme nun ano ou dous. Por exemplo, unha muller que veu agora a última hora de urxencia. Ten noventa anos, un arriba, un abaixo. Logo se busca».
La memoria de la joven redujo los efectos del apagón en las consultas de los pacientes que ya tenían cita concertada. Lo que no logró fue apurar el ritmo al que sus manos tuvieron que escribir el nombre de los medicamentos recomendados por los facultativos a los pacientes. La vuelta a la época pre Edison que vivió ayer el centro hizo que el personal adoptara labores amanuenses para cooperar con los médicos en la escritura de recetas. «Estivemos axudándolles aos médicos. Gastamos un talonario e unicamente para un médico. O que leva habitualmente unha hora, levou o dobre», explican las empleadas.
La falta de luz apagó las pantallas de los ordenadores y también cortó la comunicación telefónica. La inoperancia de la carretera analógica incrementó la circulación por la red viaria. Lo que habitualmente queda arreglado en un par de segundos, el tiempo que lleva marcar un número y aguardar un «ring», ayer tuvo que hacerse con un viaje hasta el centro médico. Incluso hubo pacientes que, como en los viejos tiempos, tuvieron que mandar a un familiar en busca del facultativo para que viniera a hacerles un chequeo puerta a puerta.
Menos mal que Abegondo no es metrópoli porque los teléfonos tampoco sonaron en el Concello. También se quejó la hostelera Pilar Barros porque de la cafetera de su establecimiento no manó café ni agua caliente para la manzanilla durante toda la mañana.
El efecto poste traspasó los límites de Abegondo y llegó a varias parroquias del vecino Carral. La caída fue tocando, cual montaje realizado con piezas de dominó, a cuarenta centros de transformación.
Respuesta
La compañía explicó que el problema quedó arreglado en un 90% en media hora. El lugar en el que se ubica el centro médico de Abegondo parece estar colocado en el otro 10% que se hizo fuerte ante la actuación de los técnicos, un porcentaje de núcleos en los que tardaron más de tres horas en poner fin a la avería.
Los fallos en transformadores cruzaron las fronteras de esa parte del interior de la comarca de A Coruña.
En puntos del Concello de Oleiros como Santa Cruz o Dorneda un problema en otro de esos aparatos hizo que anteayer a las 23 horas, unos 4.000 vecinos tuvieran que poner velas una media hora.