Jesús Rivero Conchado, de 30 años, el gitano que fue detenido en la tarde del miércoles por intentar agredir a los agentes de la Policía Nacional cuando realizaban un operativo de control y vigilancia en el poblado de Penamoa, ingresó ayer en prisión preventiva en Teixeiro por «tráfico de drogas y atentado a la autoridad».
Los otros dos arrestados ese mismo día, S.M.G.A., de 34, y J.G.S., de 44, fueron puestos en libertad con cargos e imputados por un delito de agresión a los agentes policiales. Todos los detenidos tienen antecedentes penales. El primero de ellos suma seis detenciones anteriores, y S.M.G.A., fue arrestado en 39 ocasiones, mientras que a J.G.S. lo arrestaron en seis ocasiones.
En el momento de las detenciones se les incautaron dos hachas de doble filo y dos martillos. Según fuentes próximas a la investigación, estas armas «fueron las que esgrimieron varios residentes en el poblado chabolista para intentar agredir a los agentes». Además, los policías también se incautaron de tres bolsas plásticas con cocaína y cinco con heroína.
Según fuentes de la policía, el enfrentamiento se produjo cuando los agentes observaron cómo un vehículo Citroën C4 realiza una maniobra para evitar a los agentes. El automóvil, en el que viajaba Jesús Rivero, se dio a la fuga y se adentró en el poblado de Penamoa deteniéndose delante de la chabola de este, donde «se vende heroína y cocaína», subraya la policía.
Cuando Jesús Rivero bajó del automóvil y se quiso introducir en su casa fue interceptado por los agentes. Lo identificaron, así como al dueño del vehículo. Rivero dice que su actuación evasiva se debió a que «iba a buscar a los niños al colegio y se equivocó de camino». Cuando le cachearon, le encontraron en un calcetín una bolsa, momento en que se dio a la fuga, aunque fracasó en su huida «y cayó ante los policías». En ese momento agredió a los agentes y pidió ayuda a los demás gitanos y les instó «a que cogiesen las armas, las escopetas, que soltasen a los perros y que matasen a los policías». Los agentes tuvieron que disparar al aire para lograr deshacerse de la presión de dos perros pit-bull soltados y de la muchedumbre que les atacaba. Pero uno de los gitanos le propinó un puñetazo a uno de los policías. Ya en las dependencias policiales, Rivero «se autolesionó en la cabeza y se le llevó al Juan Canalejo». En el hospital se congregaron unos cuarenta gitanos amenazando gravemente a los policías que vigilaban al detenido, diciéndoles que les iban a hacer «como ETA».
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