El problema de la aparición de zanjas en la arena de la playa de Miño viene sucediendo, según señalan muchos de sus vecinos, desde principios de los noventa. Fue ahí cuando se construyó el espigón del puerto de Sada y, desde entonces, afirman los lugareños que todos los inviernos ocurre algo parecido en su playa.
Además de ello, también se señala con el dedo al dique como responsable, debido a que la escollera cambió las corrientes de la ría hacia la playa, dicen. También hay quien sostiene que la construcción de la carretera que bordea la playa no permite el movimiento natural de la arena. Sea como fuere, parece que de haber una culpabilidad esa se halla en la mano del hombre.
Demarcación de Costas estudia desde el 2005 un ambicioso proyecto de regeneración integral del entorno de las dunas y de las marismas. El plan incluye desmontar la carretera que une Miño con Perbes.