Técnicos municipales cuestionan la idoneidad de la balaustrada

A CORUÑA

El gobierno municipal no se ha planteado por el momento entre sus objetivos modificar o sustituir la balaustrada de piedra que preside las playas de Orzán y Riazor, a pesar de las críticas lanzadas desde diversos ámbitos sociales y técnicos contra este modelo de barandaje. De hecho, la concejalía de Infraestructuras ya ha encargado a la empresa betanceira que tiene los moldes del diseño original la construcción de nuevas piezas para poder colocarlas después de Semana Santa.

Desde el Ayuntamiento explicaron que en total deberá reconstruirse un tramo de 180 metros lineales ya que, además de los metros de barandilla derribada el pasado lunes por el fuerte oleaje, posteriormente hubo que retirar otros tramos cuya estructura quedó dañada y que podrían suponer un riesgo para los usuarios del paseo marítimo o la playa. También explicaron desde el palacio de María Pita que en los próximos días los trabajos de recuperación de la zona se centrarán en la reposición de arena a la playa y en la limpieza del pavimento del paseo marítimo y de la calzada. Insistieron en que las nuevas piezas de la balaustrada no se podrán instalar hasta después de Semana Santa, aunque sí se podría adelantar la reposición de los metrosideros y demás plantas que fueron arrancadas por el oleaje. Mientras no lleguen las nuevas piezas, la Policía Local mantendrá vallada la zona para evitar riesgos.

Modelo más diáfano

Por otro lado, tal y como denunciaron esta semana a través de La Voz varios ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, algunos técnicos municipales también pusieron ayer en duda la idoneidad de la balaustrada pétrea actual. Explicaron que un diseño más ligero y diáfano ofrecería menos resistencia al mar y, por lo tanto, habría menos riesgo de que fuera arrastrada o derribada por el oleaje. También consideran inadecuada la forma de anclaje de los balaústres. De hecho, cuando se construyó el paseo marítimo se valoró la posibilidad de dar continuidad a la barandilla instalada en la Coraza, más ligera y de bronce, pero se estimó que en momentos de grandes concentraciones de público (las fiestas de San Juan, conciertos, desfiles...) podría ceder y poner en peligro a la gente que transitara por el paseo marítimo. Además, ayer por la tarde, comenzaron los trabajos para reconstruir las dunas artificiales y que protegen la costa urbana del oleaje.

Los expertos en ingeniería portuaria consideran, sin embargo, que este tipo de obras están diseñadas con unas garantías muy altas y que hay situaciones, como la ocurrida el lunes, que se desliga de cualquier tipo de estadística. De hecho, estimaron que un temporal de estas características no se produjo en A Coruña desde hace casi cien años. El lunes confluyeron varias condiciones meteorológicas que dirigieron el temporal a la costa norte: mar de fondo, vientos fuertes y con dirección sur-sureste. «El temporal incluso rompió el dique de Cedeira. Para evitarlo habría que haber construido uno el doble de grande y robusto al que existe, pero ¿qué sentido económico tendría?», explicó uno de los técnicos ingenieros.

Bañistas atrevidos

Responsables municipales insistieron ayer en su solicitud para que los ciudadanos sean lo más precavidos posible y no transiten por las zonas de riesgo en las playas para evitar accidentes. De hecho, el operativo de seguridad dispuesto por el Ayuntamiento sigue en alerta, con la participación de Protección Civil, Bomberos y Policía Local. A pesar de estos avisos y de que la bandera roja sigue ondeando en la Coraza del Orzán, varios bañistas se atrevieron ayer a meterse en el agua y retomar sus tradicionales paseos y baños de mar.