La Asociación de Hosteleros y la Federación de Asociaciones de Vecinos Salvador de Madariaga hicieron públicas sus alegaciones respecto a la ordenanza reguladora de la convivencia y el ocio en el espacio público, conocida como ordenanza anti-botellón. El punto más importante de esta pasa por la modificación de su artículo 2.4, que, según ambas asociaciones, permitiría a los jóvenes seguir realizando las mismas concentraciones nocturnas que se hacen en la actualidad.
La redacción de la ordenanza establece lo siguiente: «El Ayuntamiento prohíbe, y consecuentemente impedirá, las concentraciones de personas en la vía pública que alteren la normal convivencia ciudadana, en especial cuando las mismas se organicen en torno al consumo de bebidas alcohólicas y, en todo caso, siempre que lleven a cabo conductas que perturben el derecho de las personas al descanso nocturno entre las 23.00 y las 7.00 horas».
Mientras los hosteleros piden la eliminación de la expresión «normal convivencia ciudadana», al ser un concepto jurídico indeterminado que puede permitir que se sigan realizando los botellones, la federación vecinal solicita que en el artículo se prohíba taxativamente el botellón con las siguiente palabras: «El Ayuntamiento prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública».
Además, incluyen en sus alegaciones una mención a la dotación de medios y proponen la creación de una comisión constituida de manera paritaria entre representantes municipales y vecinos afectados que se reúna una vez al mes para seguir el problema.
Ánimo constructivo
El presidente de la federación vecinal, Juan Chas, explicó que las alegaciones presentadas por su parte pretenden la mejora de la convivencia. «Están hechas con ánimo constructivo y con la esperanza de que se tengan en cuenta», aseguró. La última de sus propuestas es la inclusión de una disposición final en la que se inste a la creación de una ciudad del ocio, un espacio donde los jóvenes puedan practicar un ocio alternativo a la bebida. Como idea sugirió un centro comercial con juegos de PC, competiciones de consolas, pistas de pádel zumilandias y hamburgueserías.
Por su parte, el representante de los hosteleros calificó el preámbulo de la ordenanza como de «demoledor para la hostelería». Entre otros aspectos, criticó el hecho de que se definiera a los locales como «espacios cerrados con problemas de masificación, ruido y precios elevados». Sobre ello argumentó que si están realmente masificados deberían permitir más aperturas y no reducirlas; explicó que los locales están insonorizados de acuerdo a la ley y que los precios dependen de los altos impuestos que tienen que pagar.
También criticó las explicaciones que en el preámbulo se dan sobre el origen y las causas del botellón. Aunque no se hayan recogido en las alegaciones, también se pidió al Ayuntamiento que prohibiera la salida de los locales de copas con bebida «aunque sea en vaso de cartón, que las copas se pidan y se consuman dentro».