«Dice la Carmencita 'El Pazo es mío, me lo dejó en herencia mi abuelito'», cuenta la comparsa Os Maracos en una copla que presentaron ayer ante el pazo de Meirás. Las letras de uno de los grupos más clásicos del carnaval coruñés sirvieron para reivindicar una devolución en la que Francisco Franco hacía entrega de la residencia de veraneo al alcalde de Sada. El acontecimiento se repetirá el martes de carnaval en las calles coruñesas.
Entonces se volverá a formular una reprimenda a los herederos del dictador: «Ya es hora de que dejes de ser tan caprichosa y no te aferres al Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita», dijo el Franco de Os Maracos. El dictador estuvo en Sada rodeado en todo momento de un cuerpo especial -la guardia m@raca-, que le hizo los coros e incluso paseó por los alrededores una maqueta del pazo. «Devólvanos o pazo, se non hai lío, que o pobo pagouno do seu bolsillo», fue uno de los estribillos más aplaudidos por quienes se congregaron para ver el espectáculo.
Interpretación estudiada
La persona que dio vida al dictador se preparó a conciencia para meterse de lleno en el papel, ya que en las últimas semanas asistió a unas clases especiales de teatro de Manuel Lourenzo en la escuela del dramaturgo, CasaHamlet. Dieron resultado y lo bordó. «Está tan a gusto que le va a resultar difícil salir después del papel», comentaban entre risas los allegados.
Y es que el Francisco Franco de Os Maracos no solo aclaró a sus familiares sus últimas voluntades y entregó el pazo a Sada, también bailó, pidió perdón y sonrió a todo el mundo ante el pazo de Meirás.