Los furtivos esquilman de nuevo los caladeros de almeja de la ría de O Burgo. Así lo denuncian los mariscadores coruñeses, que aseguran que la situación es «dramática».
Ayer, a las nueve de la noche, más de una treintena de personas procedentes del asentamiento chabolista del entorno de la Conservera Celta trabajaban frenéticamente ante la mirada impotente de los vigilantes de la Cofradía coruñesa.
«La situación empezó el pasado martes y no ha parado de empeorar cada día. Seguro que mañana -por hoy- aún habrá muchos más ilegales mariscando, pero nadie nos hace caso», aseguraba uno de los vigilantes.
Pese a las reiteradas llamadas a las fuerzas de seguridad encargadas de vigilar el caladero, «por aquí no ha aparecido nadie para poner fin a esta situación y lo único que sentimos es impotencia, porque esa gente se está llevando nuestro pan», como manifestaba otro de los mariscadores presentes en la zona.
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