Un improvisado géiser urbano rompió ayer la tranquilidad del barrio ourensano de O Polvorín. En la ciudad de los 38 manantiales termales inventariados y a escasos metros de As Burgas, se registró temporalmente una urgencia procedente de una tubería de la red de abastecimiento que acabó echa añicos por culpa de un accidente laboral. Eran las 14.30 horas cuando el agua saltó por los aires como un maná que durante quince minutos dejó una imagen para el recuerdo en la calle Marcelo Macías, uno de los accesos a la ciudad más transitados.
El motivo de esta explosión de agua hay que buscarlo en el reventón de una tubería general de la red de agua. Según explicó la empresa concesionaria Aquagest, la rotura se propició debido a que sobre el conducto se precipitó un bloque de perpiaño de unas obras de demolición de un viejo edificio que se estaban realizando en este punto de la capital ourensana. «El impacto fue bestial», señaló Demetrio Espinosa, concejal de Medio Ambiente del Concello de Ourense y responsable político de mantener a punto la red de abastecimiento.
Las dimensiones excepcionales de la fuga propiciaron que la empresa concesionaria optase, después de recibir el aviso de los vecinos afectados y de los agentes de la Policía Local de Ourense, por cortar de manera inmediata el suministro de agua en esta zona de la ciudad para llevar a cabo la reparación.
Una vez frenada la pérdida propiciada por el géiser urbano que se prolongó durante aproximadamente un cuarto de hora, se iniciaron los trabajos de recuperación que se vieron dificultados, debido a que los operarios de la concesionaria Aquagest tuvieron que retirar, en primer lugar, las piedras que se amontonaron encima de la tubería de la red general. Esta tarea dificultó y retrasó la recuperación de la normalidad, que no llegó hasta última hora de la tarde. En total, se vieron afectadas cinco calles de la ciudad -Marcelo Macías al completo y tramos de la avenida de Portugal, Progreso, Padre Feijoo y García Mosquera-.
En esta ocasión, el incidente en la red de agua no estuvo relacionado con la antigüedad de las tuberías que ha originado en los últimos meses la rotura constante de tramos que ceden ante la presión, a causa de su antigüedad y de las malas condiciones en que se encuentran. «Esta vez fue cuestión de mala suerte. Fue a dar en una tubería de fibra, relativamente reciente y de material sintético. Tienen una cierta capacidad para absorber golpes, pero se le vinieron encima demasiados kilos de piedras como para que resistiera», señaló Demetrio Espinosa.