El botellón tiene daños colaterales y el abuso del alcohol se traduce a veces en siniestros de tráfico. Aunque en el hospital no se hacen determinaciones alcohólicas, salvo orden judicial o si resulta imprescindible para ajustar el diagnóstico, la experiencia les basta para reconocerlo. «El alcohol está presente en la inmensa mayoría de los accidentes de gente joven que nos llegan el fin de semana», lamenta la responsable de Urgencias, Carmen Pita.
Otro aspecto que repercute en la actividad del servicio en relación con el consumo de alcohol está directamente relacionado con las chicas. Se ha detectado, dice Carmen Pita, que cada vez son más las muchachas que precisan asistencia médica. Su constitución física, sus hábitos (no cenar), las mezclas, y la cantidad hacen el resto y más. El personal del servicio conoce bien el temor, a veces incluso sin tener consciencia de ello, de algunas jovencitas a despertarse de una juerga en el hospital, con la posibilidad de una enfermedad de transmisión sexual o un embarazo no deseado.