La crisis de Ambugallegas deja tirados a pacientes con graves problemas de salud
CARBALLO
Detrás del conflicto entre los trabajadores de Ambugallegas, la empresa y el Sergas, que mañana cumplirá un mes, hay alrededor de un centenar de pacientes, usuarios habituales del servicio de transporte médico no urgente, que están sufriendo las consecuencias de la falta de acuerdo entre las partes.
Evaristo Suárez Varela es uno de ellos. A sus 79 años está más que acostumbrado a las continuas visitas al hospital. Desde febrero pasado, cuando sus riñones dejaron de funcionar, recorre el trayecto entre Barizo (Malpica) y A Coruña lunes, miércoles y viernes.
Hace algo más de un mes, su diabetes y sus múltiples problemas coronarios lo obligaron a ingresar en el hospital. Hace siete días recibió el alta y ahí empezaron los problemas con las ambulancias. «Dende as oito e media da tarde que saíu, chegou á casa ás dúas e vinte da mañá», comenta su nieta Sandra, que se encarga de darle los cuidados necesarios.
Tres horas más tarde
«El lunes llamé para que vinieran a buscarlo porque tenía diálisis a las cuatro de la tarde y llegaron aquí a las tres y media. Evidentemente se retrasó y tuve que avisar al hospital. Acabó a las nueve menos cuarto y llegó a las doce y media. Es una persona a la que le falta una pierna, estuvieron a punto de amputarle la otra y le dan ataques al corazón. Necesita tomar las pastillas y comer a una hora determinada. Ahora está totalmente descontrolado y no sé que hacer», añade la cuidadora a quien, según dice, le dijeron en la empresa que solo disponían de dos conductores para atender todos los servicios.
Esta clase de complicaciones, que también le afectan a otros pacientes de la comarca con situaciones similares, están provocando también una saturación en el 061. Los responsables de las ambulancias de emergencias dicen que los traslados sanitarios no son parte de sus responsabilidades porque, entre otras cosas, implica desatender las situaciones de urgencia. Solo se ocupan de algunos casos de manera excepcional cuando no existe alternativa.
Entre tanto, el conflicto entre la Administración, la empresa y los trabajadores sigue sin resolver. Los empleados sufren retrasos en el cobro de sus salarios y los gerentes se cruzan acusaciones de impago.