Un equipo de arqueólogos trabajará, por tercer año consecutivo, en la ermita de San Guillerme, en Fisterra, con el objeto de realizar nuevas excavaciones que ayuden a descubrir lo que allí hubo.
En total, serán 15 las personas que se encarguen de los trabajos, adjudicados por la dirección xeral de Patrimonio a la empresa Zeta Arqueoloxía. Cinco arqueólogos, tres restauradores y siete operarios estarán en el lugar haciendo trabajo de campo hasta el próximo 11 de diciembre, explica la responsable de la compañía, Lorena Vidal, que espera que el tiempo acompañe, ya que la campaña de este año se realizará, por vez primera, en otoño.
Las excavaciones se realizarán en la zona sur de la ermita, en un área delimitada de 400 metros cuadrados. Los operarios comenzaron el miércoles a limpiar la maleza y prepara el suelo para comenzar a excavar.
Explica Vidal que cuentan con hallar numerosos restos, ya que cerca del lugar que ahora se va a excavar ya aparecieron, el año pasado, elementos de interés arqueológico. Entre ellos destaca una lareira de grandes dimensiones hecha con ladrillo y arcilla refractaria, lo que hace pensar a los especialistas que el lugar fue algo más que un sitio de retiro para un eremita.
Además de la lareira se localizaron una serie de restos de paramento que apuntan a que en San Guillerme existió un complejo habitado en torno a la ermita. Durante la campaña, se tomarán muestras de los restos para tratar de datarlos.
Las excavaciones que ahora se hagan no volverán a cubrirse. El equipo tiene el encargo de Patrimonio de dejar al aire los muros que aparezcan restaurándolos y dándoles algo de altura.
Daños el año pasado
Explica Lorena Vidal que parte de los elementos encontrados el año pasado han sufrido daños a causa de las numerosas visitas de peregrinos y turistas. Muchos, cuenta se subían a los muros. Ahora esos paramentos se rematarán con piedra y argamasa para que el impacto sea menor.
La arqueóloga espera que aparezcan nuevos objetos en San Guillermo, aunque explica que aún es pronto para aventurar nada.
En la última campaña se recuperaron numerosos restos de cerámica y una gran cantidad de monedas. También apareció la vaina, de bronce, de una daga, así como una cruz del mismo material.
Otro de los objetos hallados en el lugar fue una pequeña figura en azabache con la imagen de Santiago.
La ermita conoció su mayor esplendor durante la Edad Media y a esa época se presume que pertenecen la mayor parte de los objetos localizados, relacionados con las peregrinaciones en algunos casos, como en el de la imagen del santo.
Las excavaciones servirán para aportar algo de luz a la historia de la ermita, un lugar conocido por algunos textos antiguos pero del que queda poca documentación que pueda aclarar qué fue lo que realmente hubo allí durante la Edad Media.