Gremmar hace un seguimiento del estado de salud de este delfín y de su historia
02 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El delfín Gaspar ha traído consigo la alegría a la Costa da Morte y ha cosechado sonrisas en todos los puertos en los que hizo alguna parada (Fisterra, Camariñas, Corcubión, Corme, Malpica...). Pero tras de sí también deja muchas incógnitas sin resolver. La historia y la procedencia de este delfín está cargada de misterio, y sobre ellas hay varias hipótesis y líneas de investigación, que han llegado incluso a crear controversia entre dos oenegés que trabajan en el territorio gallego, el Gremmar Dolphins Rescue y el Cemma. La primera vincula a Gaspar con los delfines entrenados por Estados Unidos antes de la guerra del Golfo, mientras que el Cemma aclara que el caso de Gaspar es uno más del historial de delfines solitarios embajadores registrados en Galicia.
El director técnico del Gremmar, Antonio Folgar, explica que han venido realizando un seguimiento de este arroaz desde diciembre del 2007, y han observado «semejanzas con otros delfines embajadores que habitan en aguas costeras del Atlántico Europeo, teniendo buenos ejemplos, como George, Randy, Funggy, Marra o Dave». Añade que, pasados unos meses, realizaron ciertas experiencias «con colegas de entrenamiento sobre delfines y experimentamos con sorpresa que reaccionaba a señales concretas y específicas utilizadas por los entrenadores de parques marinos o de otra índole». Se refieren, por ejemplo, a la fijación que tiene este cetáceo con las embarcaciones, ya que sigue y reacciona ante las hélices de los barcos. Además, dicen que este delfín va de puerto en puerto siguiendo barcos.
Incidente en una base naval
Fue en ese momento cuando se percataron de que el delfín podría estar entrenado con fines militares, una opinión rebatida por otros investigadores. Además, tuvieron también conocimiento de que este cetáceo había tenido una incursión en la base naval de submarinos nucleares de la OTAN en Brest (Francia), así que se decidió solicitar datos a la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), de Estados Unidos para recabar información. Además, el delfín tuvo también un incidente en la ría de Vigo con unos buzos profesionales. Finalmente, el Gremmar recibió la información solicitada en septiembre, con datos sorprendentes y dignos de cualquier argumento de un capítulo de CSI. La NOAA explica que el delfín se llama Takuma y hace referencia a unas maniobras previas a la guerra del Golfo que tuvieron lugar en la Islas Azores. Las pruebas fueron realizadas por la Quinta Flota de Estados Unidos y la Royal Navy, «en donde se perdieron una serie de delfines entrenados, que fueron recuperados pasados unos días, salvo uno. Pasado el tiempo, obtienen información de lo ocurrido en Brest, donde identifican al ejemplar e intentan su recapturación, pero no fue realizada».
Según los datos de la oenegé, Gaspar podría tener unos 25 años de edad (la esperanza de vida en los delfines ronda los 45 años), pesa 400 kilos y mide 3,5 metros.