Apenas una veintena de productores han conseguido alcanzar pactos homologados con las industrias
El incumplimiento del acuerdo firmado hace cuatro meses impide subir los precios en origen
Han pasado más de cuatro meses desde que se alcanzara el acuerdo entre ganaderos, industria y distribución que puso fin a las movilizaciones de los productores en demanda de un precio justo para la leche. Este tiempo no ha servido, sin embargo, para que se cumplieran los objetivos marcados ni para que mejorase la situación del colectivo. Tanto es así que, desde el 20 de julio, día en el que se alcanzó el consenso en Madrid, se calcula que las pérdidas de los productores barbanzanos sobrepasan los 1,2 millones de euros.
La negativa de las industrias a firmar contratos homologados y, por tanto, subir el pago en las granjas, tal y como se decidió, está detrás de la grave falta de rentabilidad de la práctica totalidad de las granjas de la zona.
En aquel pacto, donde la Administración actuaba como garante, se recogían incrementos inminentes del precio en origen, así como la firma de contratos para toda la materia prima recogida a partir del 1 de agosto, con el fin de dotar de mayor estabilidad al sector garantizando un nivel de ingresos dignos, en principio, hasta finales de año.
Precio medio francés
Si bien se establecía el precio medio francés más un diferencial por el transporte, como referencia para las cotizaciones nacionales, lo cierto es que estas acabaron siendo, con el paso de los meses, muy distintas. Mientras desde algunas organizaciones agrarias se apuntaban cifras que rondaban los 31 céntimos de media por kilo hasta el 31 de diciembre, la realidad es que apenas acabaron sobrepasando los 26 céntimos.
El tema de los contratos resulta todavía más flagrante, ya que apenas el 7% de los ganaderos han tenido ocasión de poder formalizar por escrito sus acuerdos comerciales con la empresa a la que suministran leche. Aunque no hay cifras oficiales, se calcula que apenas una veintena de productores de la zona han podido firmar estos contratos.
Tampoco las cadenas de distribución cumplieron con su parte que consistía, básicamente, en utilizar todos los mecanismos a su alcance para garantizar la calidad y la trazabilidad de la leche y sus derivados, primando las producciones reguladas por contratos homologados.
El objetivo de que no siguiese entrando leche foránea de forma masiva y a bajo coste tampoco se cumplió. La prueba es que resulta sencillo encontrar cartones en supermercados a precios que, en muchos casos, ni alcanzan los 50 céntimos.
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