Los establecimientos autorizados suponen una parte insignificante

La Voz

BARBANZA

En la actualidad solo tienen autorización para la celebración de conciertos en directo los locales que tiene licencia de clase A, que es un permiso adicional que les permite llevar a cantantes, grupos, elencos teatrales, etcétera, al recinto. Los clientes toman sus copas mientras disfrutan de los alardes musicales de los artistas de turno.

Lo demás cafés especiales tienen como misión esmerarse en preparar los combinados e irlandeses al gusto de la clientela y seleccionar los temas fonográficos que mejor le cundan al local.

«Somos unos ochenta establecimientos y no llega al 3% los que pueden emitir música en directo», subraya el directivo de la Asociación de la Hostelería Nocturna. Entre los titulares de determinados locales hay una cierta frustración al asimilar que su único objetivo es abrevar al personal sin más aspiraciones que la de hacer caja, cuando son centros públicos que pueden ofertar cultura. Y creen que la barra se puede complementar con el escenario. No pocos de ellos, ante la inacción administrativa, pretenden pese a todo compaginar copas y conciertos.