Una guía conducirá a las pymes durante el proceso de llevar a cabo un concurso de acreedores
BARBANZA
La mala imagen a la que se vincula un proceso concursal como modo de liquidar una empresa hace que los propietarios se nieguen sistemáticamente a llevar a cabo un concurso de acreedores. De hecho, España es uno de los países donde menos se emplea este recurso en las crisis empresariales. Y no solo eso. Los vericuetos legales y el desconocimiento de la normativa a aplicar, así como los trastornos financieros que el proceso supone, hace que los empresarios sean reticentes a emplear este método.
Por eso, el Registro de Economistas Forenses (Refor) se ha decidido a editar una guía que, con el Colegio de Economistas de A Coruña como padrino, pretende guiar a los dueños de las pequeñas y medianas empresas del país durante todo el proceso para llevar a cabo un concurso de acreedores.
De hecho, los participantes en la presentación del manual, que tuvo lugar ayer, incidieron en los beneficios que puede traer abrir un concurso de acreedores para reconducir o liquidar una empresa bajo la tutela judicial hasta la extinción de la compañía. Asimismo, Diego Comendador, miembro del Comité Directivo del Refor, insistió en la importancia de que las firmas que deben hacer frente a la insolvencia de sus clientes conozcan el procedimiento concursal con el objetivo de obtener el cobro máximo de su crédito impagado.
Pautas a seguir
Así, la guía pretende configurarse como un marco de actuación de los distintos operadores económicos ante las situaciones de crisis empresariales y establece pautas a seguir durante todo el proceso.
Los datos apuntan a que el número de empresas que se declararon el quiebra en el mes de julio se duplicó con respecto al mismo mes del 2008, superando las 400 en España. El ránking está encabezado por las firmas del sector de la construcción, que vio como en el período estival la suspensión de pagos aumentaba un 43% sobre las tasas del verano del 2008.
Sin embargo, y a pesar de que la gran mayoría piensa que los procesos concursales son exclusivos de las empresas, durante la primera mitad del año 2009 el número de familias que se declararon en suspensión de pago creció un 65% con respecto al año anterior. El perfil es el de una pareja de mediana edad en la que trabajan ambos cónyuges y que, cuando uno de los dos pierde su empleo, no puede hacer frente a las deudas, puesto que los ingresos quedan reducidos a la mitad.