Una mujer sufre un esguince de cadera al hundirse bajo sus pies una alcantarilla en Boiro

BARBANZA

Un buen susto se llevó una vecina de Cabo de Cruz el viernes por la tarde. María Eugenia Suárez iba paseando tranquilamente por la calle Pablo Iglesias de Boiro cuando de repente notó como el suelo se hundió bajo sus pies. Afortunadamente no fue el pavimento lo que se vino abajo, sino la tapa de una alcantarilla que cedió nada más ponerle el pie encima. Como consecuencia, la mujer tuvo que ser trasladada en ambulancia al hospital comarcal con un esguince en la cadera.

Pero, como ella relataba ayer, ya repuesta del susto inicial, «non foi nada ao que puido ser». Además del esguince en la cadera, la mujer se llevó un buen golpe en la ingle contra el suelo, ya que la pierna derecha se le metió por completo en el agujero de la alcantarilla, con la mala fortuna de que en esa rodilla tiene una prótesis que en un principio temió que se le rompiese.

Aunque, como ella misma dice, pudo ser mucho peor, en un principio tanto ella como su marido y los testigos que acudieron en su ayuda temieron que las lesiones que sufría fuesen mucho peores: «Mentres non veu a ambulancia deitáronme alí nun banco, e despois xa me levaron directamente para o hospital sen saber moi ben o que tiña porque non se atrevían a moverme moito por se tiña algo roto ou unha lesión no lombo. A cousa puido ser moito peor».

Relata como, sin más, la alcantarilla se hundió y ella se cayó en el agujero, «menos mal que ía co meu home e agarroume», comenta. Y ahora le queda por delante una larga convalecencia. Para empezar, tiene que vivir cerca de dos meses en reposo absoluto, hasta la próxima cita con el traumatólogo, el 31 de marzo.

Pero su principal preocupación es que un accidente como el que ella sufrió no vuelva a repetirse porque las consecuencias podrían ser mucho peores. «Estas cousas non poden pasar, e menos nunha rúa principal que ademais é peonil. ¿E se chego a ir coa miña neta? Cólaseme para baixo. Iso no pode ser».