La escasez de agua causa problemas en las zonas más cercanas a los trabajos del tren
19 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Para que catro señoritos anden no tren, nós quedamos sen auga». La queja parte de una vecina de Bamio que asegura que todos los pozos de su parroquia y los de Trabanca Sardiñeira se han secado o han visto disminuido su caudal de agua como consecuencia de las obras del tren de alta velocidad. La mayor parte de los vecinos de estas zonas disponen de albercas con las que surten de agua sus domicilios o que utilizan para regar sus huertas. Desde hace un tiempo, los canales subterráneos que llenaban sus pozos han dejado de hacerlo. La culpa, dicen, es de las obras del AVE.
No solo los depósitos privados han visto menguado su nivel de agua. Algunos riachuelos que desde tiempo inmemorial circulaban por estas zonas por las que hoy se extiende el nuevo trazado ferroviario se han secado también. Es el caso del que abastece el lavadero de Trabanca Sardiñeira. Ni gota de agua sale por sus caños. ¿La sequía o las obras? Los vecinos responsabilizan a estas últimas, y pueden tener razón, habida cuenta de que en las zonas del municipio que no están afectadas por los trabajos del tren no ocurre nada parecido.
Ruidos y vibraciones
El de los pozos es, sin duda, el principal problema que están ocasionando las obras, pero no es el único. Para los habitantes de Trabanca Sardiñeira y Bamio es ya habitual sobresaltarse con las constantes explosiones que acarrea la construcción de los túneles del AVE. Las detonaciones pueden escucharse a cualquier hora del día, y se hacen notar en toda Vilagarcía. Cabe imaginarse, pues, la molestia que supondrán para las personas que viven en el entorno de las obras.
Pero además de aprender a convivir con el estruendo de las explosiones, en algunos casos estas han tenido otros efectos. Algunas viviendas se han resentido de la reverberación y sus propietarios han visto cómo en sus paredes se abrían grietas.
Una casa en Bamio, situada al pie de la zona de obras, ha perdido incluso un pequeño trozo de alero, que se ha desprendido como consecuencia de las explosiones de dinamita que se efectúan para perforar la roca y abrir los túneles.