La toxina cierra ya 22 de los 25 polígonos de la ría y amplias zonas marisqueras

vilagarcía / la voz

PONTEVEDRA CIUDAD

La tendencia es la anunciada y la marea roja va cada vez a más. Este fin de semana cerró un nuevo polígono de bateas, el Grove B, de ostra, con lo cual son ya 22 los polígonos cerrados de los 25 que hay en la ría de Arousa. En la de Pontevedra no hay ni un polígono abierto desde hace semanas y en la de Vigo se salvan solo los de la zona de Redondela.

Pero la toxina no solo está creando problemas en el sector mejillonero y ostrícola. La virulencia del episodio tóxico es tal que también está afectando a las especies infaunales, es decir, aquellas que se crían en el sustrato arenoso, y esto sí es menos habitual. A día de ayer, permanecían cerradas cuatro de los siete sectores en los que se divide la ría a efectos marisqueros.

Incertidumbre

Esta situación se arrastra ya desde la semana pasada lo cual ha obligado a cerrar la totalidad del marisqueo -a pie y a flote- en O Grove y el marisqueo a flote en A Illa de Arousa. En Cambados, los hombres el viernes ya no fueron a trabajar y las mujeres lo hicieron ayer con la incertidumbre de si al llegar a tierra tendrían que devolver las almejas al mar, tal y como les ocurrió a los mariscadores de la localidad el pasado jueves.

Vilanova es la que mejor parada está saliendo de este trance, de momento. Ayer trabajaron hombres y mujeres en embarcación y en las playas. Los navalleiros de O Grove y A Illa de Arousa también están parados.