El museo del vino recibe cincuenta piezas de cerámica de la olería de Buño

Maruxa Alfonso Laya
M. alfonso VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Se trata de tazas y jarras que se usaban antiguamente para consumir los caldos

05 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El museo del vino de Cambados se encuentra inmerso en una campaña para incorporar nuevas piezas a su colección. Esta es una de las formas que tiene el centro de celebrar el décimo aniversario de su apertura, que se cumple este año. La última incorporación ha sido la de medio centenar de piezas de cerámica de la Olería de Buño. Son recipientes elaborados a imagen y semejanza de los que se utilizaban en la antigüedad para el consumo y la degustación de los caldos.

«La Olería de Buño, siguiendo los estudios de los arqueólogos, ha tratado de recuperar piezas de cerámica relacionadas con el mundo del vino», explicó la responsable de la red de museos de Cambados, Rocío Acha. Las piezas han sido donadas por la olería al centro cambadés. En esta colección «destacan dos piezas que son del siglo pasado», añade Acha. El resto, son imitaciones de las que se empleaban en la antigüedad.

La colección

Entre las piezas que han sido donadas al museo del vino de Cambados se encuentran varias decenas de tazas de diferentes tamaños. Recipientes que, hasta hace poco, se utilizaban para consumir los caldos en toda Galicia. También hay «diversas jarras muy diferentes entre si», asegura Acha. Y otro tipo de recipientes «que son los antecedentes de lo que actualmente son los decantadores», explica la responsable del museo. La colección se completa con las tradicionales ollas, que eran como grandes pucheros y servían para guardar los caldos en el interior de las viviendas.

La donación realizada por la Olería de Buño incluye también recipientes relacionados con el orujo. Así, se pueden encontrar un sinfín de jarras que se utilizaban y todavía se emplean, para la elaboración de la queimada. «Hay recipientes con diferentes dibujos, tapas y cucharas», aseguró Acha.

Material único

La responsable de los museos cambadeses argumenta que esta nueva colección «es una grana aportación para el museo». Explica que, antiguamente, «la cerámica era el único material que se tenía para este tipo de recipientes» que se empleaban tanto para guardar el vino, como para servirlo, como para degustarlo. Muchos de ellos conservan todavía la forma que tenían antiguamente, pues han sido elaborados por la Olería de Buño teniendo en cuenta modelos encontrados en diferentes yacimientos arqueológicos. Todas las piezas han sido confeccionadas en el Forno do Forte, un horno que actualmente ya no está operativo, pues forma parte de la colección de un museo.

La colección puede ya ser visitada en el museo del vino cambadés. Se ha instalado en la parte inferior del edificio nuevo del recinto, en una vitrina elaborada especialmente para la ocasión. «Esta es una colección que ha sido elaborada ex profeso para el museo en colaboración con antiguos oleiros», asegura Acha.