Los guardacostas de Vilaxoán levantaron 92 actas de infracción desde que retomaron la actividad en marzo

R.E. VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Después de muchos años prácticamente paralizada debido a un conflicto laboral, la base que el servicio de Gardacostas tiene en Vilaxoán ha recuperado la actividad. Los trabajadores han alcanzado un acuerdo con la Xunta que les garantiza el reconocimiento de sus titulaciones y sus categorías, desbloqueando un problema burocrático que les obligaba a salir al mar sin ningún tipo de cobertura jurídica. Mientras ese acuerdo se encuentra en tramitación parlamentaria, los guardacostas han conseguido de la Xunta un documento firmado en el que se les autoriza expresamente a cumplir las funciones que por lógica les corresponden, pero que hasta ahora no estaban recogidas en la normativa.

Con ese documento en la mano, la actividad de los guardacostas de Vilaxoán se reinició el pasado 11 de marzo. Desde aquel día y hasta hoy, una única tripulación ha desempeñado una ingente tarea. En este tiempo, señala un informe elaborado por ese equipo de trabajo, se han incautado de un total de 3.410 artes, aparejos y útiles de trabajo que incumplían la normativa de una u otra forma.

La mayoría de las incautaciones de artes fueron de nasas, tanto de pulpo como de nécora. De estos artilugios se retiraron del mar 2.516 unidades, junto 670 butrones, 151 miños, 49 trasmallos, siete salabardos, seis sachos, seis viveros, un raño. Capachos y baldes completan la lista de artes y útiles requisados por los funcionarios de Vilaxoán.

Pero la unidad que ha recobrado la actividad no lo ha hecho solo para requisar útiles pesqueros ilegales. Se requisaron tres embarcaciones y se incautaron de 1.558 kilos de productos pesqueros cuyas capturas incumplían, de una forma u otra, la normativa. Las cifras aportadas por este capítulo dejan claro que el pulpo, la nécora y la centolla son los productos por los que sienten mayor predilección los furtivos que trabajan en la ría de Arousa. Los productos requisados fueron devueltos al mar o, en caso de que eso fuese inviable, fueron remitidos a centros benéficos.

En total, de todas las actuaciones realizadas derivan un total de 92 actas de infracción e incautación. La cifra, explican los funcionarios de la base de Gardacostas de Vilaxoán, es muy elevada, y da idea del caos que llegó a reinar en la ría en los años en los que el servicio estuvo paralizado.