La escolarización de los chavales menores de tres años de edad es, a estas alturas, en España, materia dejada al arbitrio de las familias. Aunque es la voluntad de los tutores legales o progenitores la que debe decidir sobre la educación de los pequeños en este tramo, son muchos los estudios que inciden en los efectos positivos que una escolarización a edad temprana ejerce sobre los pequeños.
El ejemplo de los países europeos en los que el Estado del Bienestar se encuentra más y mejor desarrollado -Dinamarca o Suecia- es elocuente. En ellos, la extensión de los servicios públicos hace que la práctica totalidad de los niños más pequeños estén atendidos y educados con cargo a los fondos del Estado. Este factor no solo influye en una mayor preparación de los chavales de cara al resto de tramos de una prolongada etapa escolar. Ofrece, también, un nicho de empleo muy interesante, que en su mayor parte está cubierto, además, por mujeres.
En cualquier caso, el nivel de cobertura que maneja la Xunta para el 2013 no se va tan lejos. De acuerdo con el plan de acción social que el presidente Alberto Núñez Feijoo acaba de presentar, la intención de la Administración autonómica es alcanzar, en el plazo de tres años, la media europea de cobertura de plazas de educación, cifrada en el 33% de la población infantil. Este fue uno de los aspectos en los que, precisamente, incidió la Lei de Servizos Sociais de Galicia, promulgada por la antigua Vicepresidencia, que confió el desarrollo de una red de escuelas infantiles -las denominadas galescolas- al recién creado Consorcio Galego de Benestar e Servizos Sociais.
Antes de la implantación de esta nueva normativa, los porcentajes de Galicia se encontraban cerca de las comunidades con una mayor cobertura: Cataluña, 44,5% de escolarización entre los 0 y los 3 años, País Vasco, con un 41,6%, y Madrid, con un 34,9%. Los centros galaicos atendían, entonces, a un 31,6% de su población infantil, un nivel que era especialmente significativo en los 3 años, y que disminuía, sin embargo, en el tramo que media entre los 0 y los 2 años. El cheque infantil, puesto en marcha por la antigua Consellería de Familia, en la última etapa de Manuel Fraga, permitía acceder a servicios privados a un precio equiparable al de los centros públicos y significó un avance importante en esta línea, que el bipartito consolidó bajo su mandato.
Feijoo pretende crear 4.500 plazas de guardería gracias a una inversión de 2.000 millones de euros. Sin duda harán falta, porque Vilagarcía, con una cobertura del 27%, incluyendo a la oferta privada, está cuatro puntos por debajo de la media gallega del 2002 y casi tres de la española (29,8%%).
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