Pendiente todavía de la resolución del recurso contencioso que un juez de Pontevedra acaba de admitir a trámite, la transformación de la antigua sede del Liceo Marítimo de Vilagarcía en un edificio de viviendas lleva camino de eternizarse. Sin embargo, uno de los trabajos previos, imprescindibles para el desarrollo de cualquier proyecto, sí parece estar a punto de ejecutarse: la demolición del edificio que en su día diseñó el arquitecto Jaureguizar.
La constructora compostelana La Rosaleda acaba de publicitar sus servicios en la fachada del edificio, abandonado y con nula actividad desde hace años, al margen de servir de techo para visitantes ocasionales sin recursos. La empresa explica que ha sido contratada únicamente para echar abajo las viejas instalaciones. Como mucho realizar algún trabajo de excavación en el solar ya despejado. El resto, la virtual construcción de un edificio de viviendas, es cuestión que compete a los propietarios de los terrrenos, la inmobiliaria Coinasa S. L.
El recurso que se cierne sobre la operación inmobiliaria es el mismo que generó una notable polémica durante la breve campaña electoral por la presidencia del Liceo-Casino. En resumidas cuentas, los titulares de los terrenos situados en la parte posterior de la antigua sede liceísta discuten la superficie objeto de la venta, ya que se sienten perjudicados. José Luis Sanz, socio de la entidad vilagarciana, es quien firma el contencioso.
Ocho años sin actividad
El origen de la operación se remonta al 2002, año en el que el entonces presidente de la sociedad cerraba con la firma promotora la venta de la antigua sede por un montante de 1,4 millones de euros. Con ellos, el Liceo pensaba adquirir una finca de 20.000 metros cuadrados en A Boulla sobre la que levantar una suerte de ciudad deportiva y complejo lúdico. Dos años era el plazo que se daba el ex responsable de la entidad para ver las nuevas instalaciones hechas realidad. Como es bien conocido, el pronóstico se estrelló de con la misma intensidad con que lo hizo quien lo sostenía. Ocho años después, el edificio de Jaureguizar sigue en pie y el estallido de la burbuja inmobiliaria no augura nada bueno acerca de su futuro, reconvertido hacia la construcción de viviendas.
Pese a ello, la directiva saliente del Liceo asegura que Coinasa está cumpliendo con puntualidad los plazos de pago comprometidos en su día.
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