El alcalde de O Grove, José Antonio Cacabelos Rico, declaró ayer en el juzgado de instrucción número 2 de Cambados en calidad de imputado por el caso del edificio administrativo, que se construye en la calle Cándido Acuña. El socialista está acusado de los delitos de prevaricación, falsedad en documento público, tráfico de influencias y fraude en la contratación administrativa a raíz de la denuncia presentada por el constructor Óscar Miniño.
El alcalde expresó ayer a las puertas del juzgado su confianza en que el juez archive el caso «e nos dea a razón». «Veño cumprindo co meu deber. Eu son o primeiro interesado en aclarar esta situación», añadió el regidor, quien considera que no hay motivos para que se abrieran diligencias judiciales por este asunto. Cacabelos, que acudió al juzgado acompañado por la concejala de Obras e Servizos, Ángeles Domínguez, considera que el propio expediente municipal de contratación de la obra es prueba más que suficiente para demostrar su inocencia y así lo argumentó en su declaración ante el juez.
Las razones del denunciante
El regidor alude al mismo expediente sobre el que se sustenta el constructor a la hora de formular su denuncia y que incluye un informe del secretario municipal contrario al proceso de contratación. Óscar Miniño recurrió, primero por la vía administrativa, con la intención de que se volviese a convocar el concurso público, pero como sus demandas no fueron tenidas en cuenta optó por acudir a los tribunales.
Entre otras supuestas irregularidades, alude a que el concurso se convocó sin haber proyecto de ejecución, lo cual le impidió realizar propuestas para mejorar la oferta, mientras que a la adjudicataria sí se le valoraron mejoras a las que no se aludía en el proyecto básico, según afirma el denunciante.
El constructor grovense también señala que José Antonio Cacabelos realizó una certificación de esta obra el mismo día en que se resolvió la adjudicación definitiva del contrato y sin que conste formalización de este contrato. Para el denunciante no hay duda de que esta certificación es «falsa», pues la obra no empezó hasta mayo, y que obedeció a un problema con los plazos. Por aquellas fechas, al Concello se le agotaba el tiempo para justificar la primera anualidad de la subvención que le concedió la Consellería de Presidencia para financiar esta obra.
Valoraciones comedidas
Óscar Miniño anunció el pasado de mes de septiembre, cuando fue a formalizar la denuncia al juzgado de Cambados, su intención de ampliar su ofensiva judicial contra Cacabelos en relación a los obras contratadas también por el Concello de O Grove, correspondientes al Plan E.
José Antonio Cacabelos indicó ayer no tener constancia de que haya nuevas diligencias por este motivo y evitó entrar en otro tipo de valoraciones. El pasado mes de septiembre fue mucho más incisivo y no dudó en relacionar la denuncia de Miniño con un «linchamiento político» contra su persona.
El constructor, por su parte, se queja de ser víctima de un persecución por parte del alcalde en un municipio donde su empresa, Grovelar, tiene actividad en el campo de la promoción y ejecución de obras.
Para José Antonio Cacabelos, la de ayer fue la primera vez desde que es alcalde que tuvo que declarar ante un juez en calidad de imputado. El socialista dice estar tranquilo y que en su afán está actuar con «transparencia» y espíritu colaborador con la justicia.
Su declaración estaba prevista para el pasado 18 de enero pero hubo de posponerse por decisión del titular del juzgado número dos, que ese mismo día cerró los juzgados debido a los problemas de limpieza que presentaban las dependencias, debido a las obras que se ejecutan en su interior.