Los conflictos relacionados con el aula especial y el inspector que prohibió entrevistas con los padres

La Voz

AROUSA

La Consellería de Educación ha sido parca a la hora de explicar las razones de su drástica decisión. Hace un par de semanas, cuando se conoció la existencia del expediente al ya ex director, se limitó a indicar que el documento recogía varias irregularidades e incumplimientos de la normativa.

Pese a la ausencia de información oficial, ha trascendido que en la raíz del problema se sitúan los conflictos originados en torno al aula de educación especial y a la intención de la Xunta de cambiar de centro a Manuel, un alumno autista, para escolarizarlo en el instituto Castro Alobre a mitad de curso. El criterio de Francisco Xabier Cernada colisionó con el que defendía el entonces inspector de zona a la hora de abordar esta serie de problemas. Así las cosas, la apertura del expediente no extrañó a nadie. Es lo que opinan fuentes de la comunidad educativa del colegio de A Lomba.

A vueltas con el aula estable

Los conflictos iniciales tuvieron que ver con una práctica habitual en el aula estable: que los padres de alumnos con necesidades especiales se entrevistasen con su profesora. En un momento dado, el entonces inspector decidió cortar esta costumbre. También acabó con las reuniones periódicas que mantenían los orientadores de los diferentes centros públicos de Vilagarcía para compartir opiniones y experiencias. Al parecer, por entender que el resto de docentes podrían sentirse discriminados, al no disponer de tiempo suficiente para establecer vínculos equivalentes con sus compañeros de otros colegios.

Si aquello sentó un mal precedente, la buena opinión del ex director sobre la gestión de la asociación BATA en el aula especial -contraria a los argumentos de Educación, que de hecho confió este cometido a una funcionaria- no hizo sino intensificarlo.

El increíble caso de Manuel

La gota que desbordó el vaso fue la decisión de Educación de escolarizar a Manuel, el niño autista, en el instituto. Tal decisión se basaba en un error de la dirección de A Lomba, que tendría que haber solicitado una prórroga para él meses antes, y no lo hizo hasta que fue consciente del fallo. Retrasos burocráticos de este tipo, apuntan fuentes de la comunidad escolar, son frecuentes y suelen resolverse sin mayor problema, teniendo en cuenta que los centros de Primaria carecen de personal administrativo. En el caso de Cernada, en cambio, el asunto ha sido tratado con la categoría de incumplimiento de la normativa a la hora de expedientarlo.

Sorprende, por contraste, la facilidad con la que Educación dio marcha atrás y permitió a Manuel continuar en A Lomba. Lo hizo sin pedir ni un solo documento complementario.